Niños con discapacidad

La noticia publicada en el periódico El Mundo este lunes 14 de diciembre de 2015 muestra el horror más espeluznante, el IS – el autodenominado Estado Islámico – ha ordenado matar a los recién nacidos que presenten signos de discapacidad – síndrome de Down o alteraciones físicas.

No podemos extrañarnos que un grupo que muestra un nulo respeto por la vida humana decida acabar con la vida de unos o de otros por cualquier motivo. En este caso son PERSONAS con discapacidad, en otro son cristianos, otros son musulmanes que no se pliegan a jurar fidelidad a su “estado islámico”, otro son homosexuales. El motivo es realmente indiferente. La cuestión es sencillamente la aberrante idea de que ellos tienen derecho a decidir quién puede vivir y quién debe morir.

Lo que me resulta absolutamente sorprendente es que algunos se rasguen las vestiduras por la “selección” de IS de matar a PERSONAS con discapacidad. ¿Acaso no es exactamente lo que está ocurriendo en este país, España, día a día con las PERSONAS con discapacidad antes de nacer?.

Si se sospecha que una mujer embarazada – a la que habitualmente se le llama “MAMÁ” aunque todavía no haya parido, ya que todo el mundo reconoce que en su vientre está creciendo su HIJO – tiene riesgo de que dé a luz a una PERSONA con discapacidad, en España va a verse sometida a una ingente cantidad de presiones por parte de personal “sanitario” sin duda, pero también con frecuencia por parte de su entorno laboral y a menudo también familiar.

Atendiendo a NIÑOS con discapacidad cinco días por semana, 49 semanas al año, tengo la oportunidad de oír decenas de relatos que las MADRES cuentan de las presiones increibles que han sufrido durante la gestación de su HIJO.

La presión comienza ya desde que los resultados del triple screening (analítica materna en la que se analizan los valores de dos hormonas características del embarazo, más la ecografía en la que se considera la traslucencia nucal y los valores de la longitud céfalo-nalga del “ser” que está siendo objeto de estudio y el cálculo de probabilidad de discapacidad a partir de los valores hallados) indican la posibilidad de que el “feto” (en ese momento ya nadie le llama “NIÑO” ni “HIJO”) tenga algún tipo de discapacidad.

Si el resultado de estos parámetros parecen indicar que el HIJO que está en el interior de la gestante (la MAMÁ) tiene una probabilidad más o menos alta de ser una PERSONA CON DISCPACIDAD cuando nazca, se pone en marcha una maquinaria de presión que se inicia desde la enfermera o la auxiliar administrativo encargada de hacer la primera llamada para citar a una prueba de amniocentesis.

Si la MADRE, dice que NO quiere hacerse dicha prueba, la enfermera o auxiliar administrativo podrá decirle frases tales como “mira que estos NIÑOS vienen con muchos problemas, sufren mucho y luego son una carga”.

En esa hedionda frase la pobre no se ha dado cuenta de que ha dicho lo que hace del aborto un acto abominable: ha dicho “estos NIÑOS”. Efectivamente, es que estamos hablando de “interrumpir” (definitivamente) la vida de uno de “estos NIÑOS”. UN NIÑO. Estamos hablando de terminar con su desarrollo – su vida – por el simple hecho de que “cabe la posibilidad” de que tenga discapacidad. Que el autoproclamado “Estado Islámico” haya ordenado darles muerte una vez nacidos me resulta TAN ATROZ PERO NO MÁS como la decisión de los autoproclamados “progresistas” de permitir, facilitar y digamoslo tal y cómo ocurre: FOMENTAR la muerte de PERSONAS con discapacidad antes de que lleguen a nacer. A esto se llama EUGENESIA y ha acompañado siempre a sistemas e ideologías dictatoriales tanto fascistas como comunistas.

Una vez más, como con el Estado Islámico, la aberrante cuestión es sencillamente que hay quien se cree con derecho a considerar quién puede vivir y quién no merece la pena que llegue a nacer y sería mejor que muriera antes, ya que después “sería un crimen matarle” (perdón, quería decir “interrumpirle”).

Que el periódico EL MUNDO, que con tanta frecuencia publica noticias apoyando de manera implícita y explícita el aborto ahora se rasgue las vestiduras porque la muerte de las PERSONAS con discapacidad se provoca después del nacimiento y no antes es de una incoherencia asquerosa.

Es una lástima que no se hable más de las graves presiones a las que se ven sometidas las MADRES para abortar tan pronto se sospecha la posibilidad de que su HIJO tenga algún tipo de discapacidad. Es una realidad que se mantiene silenciada para no señalar a nadie y mantener las conciencias apagadas.

Con frecuencia cuando la MADRE consigue vencer todas esas presiones y da a luz y el NIÑO NO sufre ningún tipo de discapacidad se extiende una sensación de alivio doble:

  • Por un lado “menos mal que no tiene discapacidad”.
  • Por otro, “menos mal que no “interrumpió el embarazo”, habría acabado con un NIÑO sin discapacidad”.

Ese segundo “alivio” me resulta nauseabundo. Cuando el recién nacido resulta efectivamente ser una PERSONA con discapacidad en lugar de alivio genera en auténticos mal nacidos la idea de “ves cómo debería habernos hecho caso”. No falta el retrasado moral que llega a decírselo a la cara a la MADRE.

Así que si “interrumpimos el embarazo” – abortamos – a una PERSONA con discapacidad es un “menos mal”, pero si resulta que era una PERSONA sin discapacidad entonces puede que sea una lástima.

Así que si le matamos en el vientre materno es lícito pero si ya está “en tierra” es un crimen.

¡Qué vergüenza! ¡Qué lástima! ¡Qué bajeza moral!,¡Qué asco!

El Dr. Jérome Lejeune, padre de la genética moderna, descubridor de la trisomía 21 así como de otras distintas alteraciones genéticas, denunció en el “Institute of Health” de la ONU que sus hallazgos se estaban utilizando para dar muerte a personas con síndrome de Down (trisomía 21): “This Institute of Health has become an Institute of Death”, Ese día escribió en una carta a su mujer: “Hoy he perdido el premio Nobel”. Vivió toda su vida apesadumbrado por el hecho de que sus descubrimientos lejos de estar siendo utilizados para el bien de la humanidad se estaban usando para aniquilar a una parte de ella.

Estar en contra del aborto, y más aún del de personas con discapacidad va en contra del stablishment y de los autoproclamados “progresistas”. No se puede estar en contra del aborto y obtener el premio Nobel de medicina. No es congruente. Ni siquiera cuando su labor se considera entre los cinco avances médicos más importantes del siglo XX.

Cualquier comparación sería absolutamente absurda ya que no le llego al Dr. Lejeune ni a la suela del zapato, pero como él estoy a favor del nacimiento de todo ser humano, incluso de los mal nacidos. Y no me refiero a las PERSONAS con discapacidad, sino a los integrantes del autoproclamado “estado islámico” y a los que presionan a las madres para que “interrumpan” (definitivamente) la vida de su HIJO, tenga o no cualquier tipo de discapacidad, sea a la cara o sea a través de artículos en el periódico.

En la actualidad tengo más de cien pacientes bajo mi responsabilidad con trisomía 21 y más de una treintena de ellos con otros tipos de alteraciones genéticas. Podría escribir sobre el bien que hacen al mundo y su derecho a vivir, pero no basta un simple blog limitado a poco más de mil palabras, haría falta todo el espacio de la enciclopedia británica. Puedo escribir una enciclopedia sobre el derecho a vivir de las personas que presionan a las MADRES para que aborten, pero sobre el bien que han hecho al mundo tendría que dejar todas las páginas en blanco.

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3 respuestas a Niños con discapacidad

  1. Pilar García dijo:

    Me encanta, poder leer en estos tiempos alguien que dice las cosas por su nombre, es un autentico lujo. Con su permiso (y sin él) lo comparto.

  2. Myrna Almirón dijo:

    Nacho, como siempre, ha sido un lujo leerte. No podría estar más de acuerdo contigo. Muchas gracias por el tiempo y esfuerzo que dedicas por defender y apoyar la vida y, en especial, por tu cariño y protección a personas con discapacidad. Aprovecho para desearles a ti y a tu familia una hermosa Navidad y un próspero año nuevo colmado de salud, paz y bien.

  3. Carla Salces dijo:

    Muy buen articulo, en realidad los que se autodenominan como ¨progresistas¨ son los peores terroristas ¨disfrazados¨por lo menos a los grupos como ISIS sabemos que desde niños los adoctrinan , pero seguro que estos ¨progresistas¨muchos de ellos van a las mejores universidades del mundo , de ahí que se deduce que a estos los educaron en conocimientos y no en valores…. imaginemos hacia donde van las sociedades del mundo si vamos a quitar del camino a aquella persona diferente ya sea por un rasgo físico o por un pensamiento.

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