Cierre de los colegios de educación especial, ¿bulo o realidad?

La noticia de que el Gobierno de España va cerrar los colegios de enseñanza especial es falsa.

NO los va a cerrar, los va a VACIAR. La diferencia es sutil, pero suficiente para que interesadamente el gobierno se queje de que es un “bulo” más sobre su (pésima) gestión.

Y tal y cómo está preparado el proyecto de ley de educación, NO va a ocurrir el próximo curso escolar, es decir, los alumnos con discapacidad que en este momento están matriculados en un colegio de enseñanza especial no van a ver peligrar su plaza ni van a ser reubicados (espero) mientras dure su escolarización (espero, pero no lo sé y sería un estúpido si me fiara de las palabras de ningún miembro de este gobierno).

¿Entonces porqué tanto revuelo, tanto alarmismo?

Porque esta guerra se pierde o se gana HOY. Los padres y los alumnos con discapacidad que ya están matriculados (creo que) no están preocupados por su plaza – pero están en pie de guerra y dispuestos a luchar por las próximas generaciones de personas con discapacidad.

Son personas con conciencia. Son personas que saben lo duro que es la escolarización de un hijo con discapacidad. Muchos de ellos han intentado la escolarización en un colegio de integración y se han encontrado con un sistema incapaz de responder a las necesidades de sus hijos, (insisto en que soy y sigo siendo un férreo defensor de la escolarización inclusiva, pero no voy a mentir ni voy a cerrar los ojos a las evidencias). Saben la zozobra que supone tener que elegir cuál es la mejor opción para sus hijos (enseñanza integrada o especial) después de haberse visto bombardeados por decenas de opiniones enfrentadas, desde su familia a profesionales. Han sufrido, han batallado, han pasado noches sin dormir y han soportado dolores de cabeza dando vueltas a una decisión que para el resto de los padres es infinitamente más sencilla y finalmente han encontrado el lugar idóneo para sus hijos y ahora se encuentran con que el proyecto de ley de educación de este gobierno de Unidas (sic) Podemos y el PSOE, quiere vaciar progresivamente los colegios de enseñanza especial y negar esa opción a las futuras generaciones de niños con discapacidad y NO PUEDEN PERMANECER IMPASIBLES ANTE ESTE ATROPELLO A LA LIBERTAD.

Entiendo que si usted no tiene un hijo con discapacidad esté algo perplejo ante toda esta situación o piense que está sobredimensionada. Permítame explicarle como funciona la escolarización en estos casos para que entienda algo mejor la situación.

¿Usted tiene hijos?

¿Les ha llevado al colegio que usted a querido, o le han impuesto el sistema escolar?

A los padres de niños con diagnóstico de discapacidad se les IMPONE el sistema escolar al que debe atender.

Cuando un niño tiene una condición bien genética o de otro tipo que le lleva a ser encuadrado dentro de un diagnóstico de discapacidad (intelectual, física o sensorial) su escolarización NO es elegida por los padres, sino por un “equipo de orientación” dependiente de la consejería de educación (sic) – debería llamarse de enseñanza o escolarización – de su comunidad autónoma. Ese equipo de orientación determinará a partir de su evaluación (habitualmente realizada en un día) a qué tipo de escolarización debe tener acceso:

a) De integración – colegio de enseñanza ordinaria con apoyos (maestro de pedagogía terapeútica, logopedia, maestro con especialidad en audición y lenguaje, adaptación curricular significativa, etc.).

b) Aula de enseñanza especial (habitualmente para niños con diagnóstico dentro del espectro de autismo) en un colegio de enseñanza ordinaria – considerado por tanto también colegio de integración. Esta opción es absolutamente minoritaria, ya que son MUY POCAS las aulas especiales dentro de colegios ordinarios.

c) Escolarización especial.

Si el dictamen es para escolarización en un colegio de integración, A DÍA DE HOY, los padres todavía pueden elegir llevarle a un colegio de enseñanza especial, sea el colegio público, concertado o privado. Esta capacidad de elección de los padres con la nueva la ley sería eliminada.

Si el dictamen es que el niño DEBE ir a escolarización especial, la única posibilidad es que los padres puedan llevar a su hijo a un colegio de integración es que el colegio sea PRIVADO y que le admita. Básicamente sus posibilidades son nulas.

¿Y porqué querrían unos padres llevar a su hijo, a una modalidad de escolarización diferente a la que el equipo de orientación (profesionales muy cualificados – lo escribo sin ninguna ironía) ha establecido?

Piense un momento en sus hijos, ¿Les lleva a un colegio bilingüe o monolingüe?. ¿Qué le parecería que un grupo de profesionales muy cualificados determinara después de una evaluación realizada en un máximo de cuatro horas (estoy siendo muy generoso) si tienen o no derecho a ir a un colegio bilingüe y usted tuviera que ADMITIR ese dictamen independientemente de su opinión y sus circunstancias?

¿No le resultaría molesto a usted no tener capacidad de decisión respecto a la escolarización de sus hijos y verse obligado a delegarla en un “equipo de orientación”?

Los padres lo único que quieren es poder elegir el colegio de su hijo, igual que usted, igual que cualquiera.

Pero recordemos las palabras de María Isabel Celaá Diéguez, ministra de Educación y Formación Profesional del Gobierno de España el 17 de enero de 2020, en la rueda de prensa que prosigue al consejo de ministros: “no podemos pensar de ninguna de las maneras que los hijos pertenecen a los padres“.

Básicamente lo que ocurre, A DÍA DE HOY es que la libertad de elección de modalidad de escolarización para padres de niños con discapacidad está BASTANTE LIMITADA, pero al menos queda algo de libertad.

Lo grave, la razón por la que los padres y muchísimos profesionales nos hemos levantado en pie de guerra es que pretenden dar un giro más de tuerca a la limitación de la libertad de los padres, ya que lo segundo que pretenden los grupos parlamentarios de Unidas (sic) Podemos y el PSOE es cambiar los criterios de esa valoración de los equipos de orientación, haciendo que para que un alumno sea aconsejado ir a un colegio de enseñanza especial, o bien tendrá que encontrarse en un estado cuasi vegetativo o bien en un estado de agitación y descontrol de sus movimientos y/o voluntad tal que fuera peligroso para sí mismo o para los demás que estuviera en un colegio con un alto número de alumnos por aula.

El gobierno NO VA A CERRAR COLEGIOS de enseñanza especial, va a:

  1. Cambiar los criterios del dictamen de los equipos de orientación para que prácticamente el 98% de los alumnos con discapacidad sean asignados a escolarización integrada y,
  2. Va a hacer que dicho dictamen sea de obligado cumplimiento y/o
  3. Eliminar los conciertos actualmente existentes con los colegios de enseñanza especial.

De esa forma los colegios de enseñanza especial se irán vaciando poco a poco, según vayan terminando su etapa escolar los alumnos que tienen actualmente matriculados.

Además para cuando este macabro objetivo llegue a su fin (objetivo fijado en diez años), espero, confío y deseo que ninguno de los que están hoy en el consejo de ministros sigan ahí, espero que ni siquiera estén en el parlamento, así que el liberticido habrá sido consumado y sus ejecutores se habrán ido de rositas.

¿Porqué es tan importante esta guerra? Por que es una guerra por la libertad.

Es una guerra por mantener la patria potestad de los padres.

Puede que usted no tenga hijos con discapacidad, pero le aseguro que, como diría Carmen Calvo Poyato (Cabra, 7 de junio de 1957) actual vicepresidenta primera y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática del Gobierno de España, “le va la vida en ello”.

Después de esta guerra – gane quien gane – el gobierno de Unidas (sic) Podemos y el PSOE va a ir a cercenar más libertades de los padres, especialmente en el terreno de la enseñanza y la escolarización. ¿Va usted a luchar, o va a creerse que es un bulo?.

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Educación inclusiva sí, ESPECIAL TAMBIÉN.

Cualquiera que haya leído alguno de los artículos que he escrito en este blog sobre la escolarización, enseñanza, y educación de personas con discapacidad, o que me conozca profesionalmente, sabe que soy un férreo defensor de la inclusión educativa.

Llevo 28 años trabajando con niños y jóvenes con discapacidad, tanto intelectual, como sensorial o física, lo hago con personas que viven en al menos 5 países distintos en tres continentes y esto me ha permitido conocer el estado de la enseñanza y de la escolarización de personas con discapacidad en lugares y entornos muy distantes y muy distintos.

Insisto, soy un férreo defensor de la inclusión educativa, y lo soy a pesar de que puedo afirmar sin el más mínimo temor a equivocarme que la inclusión educativa, a día de hoy, abril de 2020, sigue sufriendo de gravísimas deficiencias.

Pero, más allá de mi experiencia, la propuesta de varios grupos parlamentarios (PSOE Y UNIDAS (SIC) PODEMOS) de reducir los colegios de enseñanza especial a una mínima función, limitando su existencia prácticamente a alumnos que requieran una “atención muy especializada” – tal y cómo aparece en la Disposición adicional cuarta del proyecto de la Ley de Educación – y una función de “centros de referencia y apoyo” resulta una absoluta ESTUPIDEZ, y una completa CANALLADA.

Los colegios de enseñanza especial hacen una labor encomiable, insustituible. Más aún, tal y cómo está la escolarización inclusiva hoy en día en España, cada vez estoy más convencido, muy a mi pesar, de que probablemente el futuro de la enseñanza de personas con discapacidad intelectual pase por una mejoría y una potenciación de los colegios de enseñanza especial.

Lo que puedo asegurar es que las administraciones públicas – ayuntamientos, comunidades autónomas y el gobierno – está haciendo POCO o NADA por mejorar la enseñanza inclusiva, salvo crear legislación, burocracia y pedir evaluaciones e informes a personal altamente cualificado pero que se ve obligado a emitir dictámenes tras sucintas evaluaciones de niños a los que no conocen más allá del día de la evaluación, sin tener en cuenta la opinión, ni la capacitación, ni la implicación de los padres.

La frase de la disposición adicional cuarta asegurando que “El Gobierno, en colaboración con las Administraciones educativas desarrollará un plan que, en el plazo de diez años … los centros ordinarios cuenten con los recursos necesarios para poder atender en las mejores condiciones al alumnado con discapacidad” es, en el mejor de los casos una auténtica quimera. Pero es más realista decir que es EVIDENTE y absolutamente INNECESARIO.

Léase con detenimiento: perdón por repetirme, no creo que usted sea tonto pero es que es una trampa tan evidente, que puede pasar desapercibida:

¿Para qué dedicar diez años ¡DIEZ AÑOS! a “desarrollar un plan” ¡un plan!, cómo les gusta esa palabra a los políticos, “para que los centros ordinarios cuenten con los recursos necesarios para atender a los alumnos con discapacidad”? ¿Para qué, si los centros de enseñanza especial YA TIENEN ESOS RECURSOS?, y si no los tienen, ¡dénselos! les aseguro que los profesionales de esos colegios saben perfectamente cómo utilizarlos.

Son ustedes, señores diputados, senadores y demás chupatintas de la política, los que no tienen ni idea de escolarización, enseñanza, ni educación y no tienen ni idea de qué hacer, salvo “hacer un plan”.

Es un evidente atentado contra lo más sagrado en una sociedad después de la vida, que es la libertad.

Por supuesto ambos partidos tienen como bandera estar a favor del aborto de un bebé por el hecho de que su código genético no coincida con unos estándares que consideran “aceptables”.

La defensa que hacen estos partidos del aborto de las personas con condiciones genéticas no estándar es la muestra más evidente y más clara de su nulo respeto y su desprecio absoluto por la vida de las personas con discapacidad intelectual.

No les importan una higa.

Pero una vez que la persona con discapacidad intelectual ya ha salido del vientre MATERNO y está en la tierra no puede ser eliminada y … habrá que educarla, pero … ¿quién debe ser responsable de su educación?

El 17 de enero de 2020 María Isabel Celaá Diéguez (Bilbao, 23 de mayo de 1949), ministra de Educación y Formación Profesional del Gobierno de España, afirmó en la rueda de prensa que prosigue al consejo de ministros que: “no podemos pensar de ninguna de las maneras que los hijos pertenecen a los padres“.

Este es el quid de la situación.

Desde la ideología de estos dos partidos – ideología comunista que caracteriza a la agrupación política Unidas (sic) Podemos y que está impregnando a sus socios de gobierno, el PSOE – debe ser el estado (al que confunden o sencillamente equiparan con el gobierno) quien tome las decisiones respecto a la educación de sus súbditos, ya que la educación, cuando se ejerce de manera eficaz, puede producir como resultado la libertad intelectual del ciudadano, y esto es inadmisible para ambos grupos parlamentarios.

¿Qué interés tienen estos políticos en la inclusión de los niños y jóvenes con discapacidad intelectual? ¿Realmente buscan lo mejor para el alumno?

NO, en absoluto. Sus intereses son espurios.

El único interés que realmente les mueve es tener el control sobre la escolarización, la enseñanza y, en la medida que puedan, la educación de los niños, tengan o no discapacidad.

El proyecto de Ley de Educación que han presentado y de manera particular la disposición cuarta es un atentado contra la libertad de los padres a la libre elección de enseñanza y de escolarización de sus hijos. Ese el único interés que les mueve: tener el control de la escolarización, la enseñanza y, en la medida que puedan, la educación de los niños y reducir a la mínima expresión las capacidad de elección de los padres sobre la libertad de sus hijos.

Sí a la inclusión educativa, por supuesto, pero NUNCA, ¡JAMÁS!, A COSTA DE LA ENSEÑANZA Y LA ESCOLARIZACIÓN ESPECIAL.

Ambas formas son válidas y son necesarias.

Sí a la libertad de enseñanza. Sí a la libertad de los padres. Si a la libertad.

Señores políticos, saquen sus asquerosas manos de la educación.

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¿Qué es educar?

La labor del pintor es pintar. Y todos sabemos qué hace un pintor.

La labor de la pianista es tocar el piano. No hace falta explicarlo.

La labor de una bioquímica molecular es investigar. Sin tener un conocimiento detallado de qué hace, más o menos todos tenemos una idea bastante clara de qué hace una bioquímica.

La labor de los padres es educar. Y eso ¿cómo se hace?.

Para poder tratar el tema, permítanme utilizar la definición que aporta José Ramón Ayllón en un magnífico volumen[1]: “¿Qué es educar? Sabemos que se trata de una acción compleja que se ejerce sobre el ser humano para ayudarle precisamente a ser humano”. (Subrayado mío).

Educar, por tanto, es esa “acción compleja” encaminada a potenciar en nuestros hijos esas características que consideramos propiamente humanas.

Por reducción al absurdo, podemos decir que potenciar aquello que no caracterice al ser humano no es educar:

  • patinar no es característicamente humano, podemos ser profundamente humanos sin saber patinar, por tanto no parece importante en el proceso de educar a alguien.
  • Jugar a las cartas tampoco es característico de los humanos.
  • Ser abogado tampoco es una característica definitoria del ser humano.

¿Quiere decir esto que por tanto no debemos enseñar a nuestros hijos a patinar, a jugar a las cartas o a ser abogados?, naturalmente que no, es bueno que nuestros hijos aprendan esas tres cosas y otras muchas más, pero no pasaría nada si no lo aprendieran.

¿Qué debemos enseñar entonces, qué debemos potenciar en nuestros hijos para hacerles personas educadas?.

A priori eso lo deben decidir ustedes. Al fin y al cabo vivimos en un momento histórico caracterizado por el relativismo moral, así que “todo depende”. Son sus hijos – aunque la ministra de educación de España haya afirmado que “los hijos no pertenecen a sus padres” (sic) – y por tanto ustedes dos son los que deben establecer cómo educarles, como facilitar a que lleguen a ser plena y profundamente humanos.

Permítame dar un listado de alguna de las características que considero están presentes en las personas educadas:

  • el respeto
  • la libertad (y consecuentemente la responsabilidad)
  • la capacidad para expresar afecto
  • la reciedumbre
  • la lealtad
  • la fraternidad
  • el sentido del humor
  • la sinceridad
  • la coherencia de vida
  • la honradez
  • la alegría
  • la justicia
  • la gratitud
  • la generosidad
  • la perseverancia
  • la bondad
  • la honestidad
  • la cercanía
  • la empatía
  • el coraje
  • valorar el trabajo
  • la paciencia
  • la humildad
  • la disponibilidad
  • la adaptabilidad
  • la discreción
  • espíritu crítico
  • saber estar

Seguramente se me ha olvidado alguna característica, no duden en añadirla.

Pero es probable que usted esté leyendo estas líneas y pensando … “pero si mi hijo tiene solo 18 meses, y yo lo único que quiero es que me obedezca y saber qué hacer cuando tiene una rabieta” o “si mi hija tiene 14 años, y no soporta ni que le pregunte qué tal ha pasado el día”, “¿porqué me habla de cuando tenga más de cincuenta años y de un listado de valores nada propios de un niño?”.

Me alegra que se haga esa pregunta, eso significa que estamos hablando de lo mismo, sólo que usted está pensando en el proceso y yo me estoy refiriendo al resultado (deseable).

Enseñar a recoger su cuarto, enseñar a compartir sus juguetes con su hermano, a saludar cuando llegamos a casa de los abuelos, a pedir perdón cuando se han equivocado y a perdonar cuando han sufrido un daño, enseñarles a aguantar el tipo cuando la ira les corroe, etc. son las herramientas para dotarles de las características que deseamos puedan lucir el resto de su vida. Aprender el uso de una herramienta requiere mucha práctica, implicará muchos errores y, habitualmente, es aburrido y la mayoría de los niños y los jóvenes prefieren hacer cualquier otra cosa – no les culpo. Eso es lo normal. NO crea que está “educando mal” porque no consigue que su hijo haga esas cosas. Educar es un proceso que dura toda nuestra vida. Los resultados se podrán comenzar a medir cuando les toque a nuestros hijos educar a los suyos. Hasta entonces, todo está en proceso.

Llevo años diciendo que educar es el único verbo que cuando lo pronuncia un padre o una madre en primera persona solo lo puede conjugar en gerundio: educando.

Eso me lo enseñó mi madre. Le gustaba decir: “me paso el día educando”. Se lo oí decir desde que yo era pequeño hasta el día que murió. De hecho, después de su muerte siguió educándome. Supongo que lo harán todas las madres. Recuerdo muy bien los diez primeros minutos después de su muerte. En mi mente comencé a oír toda una serie de consejos y de frases que me había dicho a lo largo de toda su vida y que, de camino hacia el Cielo, quería dejarme muy claritas y que no las olvidara.

No pretenda conjugar el verbo en pretérito: “eduqué” – usted terminará de hacerlo diez minutos después de su fallecimiento. Aunque entonces el menor de sus hijos tenga sus propios nietos, usted seguirá educando.

No crea que puede conjugar el verbo educar en futuro: “educaré” – si usted ya tiene hijos no puede posponer la acción de educar ni un segundo. Si no tiene hijos recuerde el gran adagio: “yo era mejor padre cuando no tenía hijos”.

Si se empeña en hacerlo bien dejará a sus hijos el mejor legado posible. Perdóneme la autocita, pero si quiere saber qué va a dejar a sus hijos a través de una buena educación le animo a leer en este mismo blog, “cómo hacer testamento” https://educarconsentido.com/2014/09/29/como-hacer-testamento/

Educar, ayudar a nuestros hijos a ser plenamente humanos. Es la labor más compleja a la que se va a enfrentar en toda su vida. No se me ocurre nada que merezca más la pena. Ánimo.

[1] José Ramón Ayllón. Diez Calves de la educación. Editorial Styria, 2005. Página 16.

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La importancia de ser padre (o madre).

El único reproche que me atrevo a hacer a las generaciones que nos han precedido es el de no habernos educado en la importancia de la familia, del matrimonio y de los hijos. En mi generación a la mayor parte de los chicos, cuando crecíamos, nos insistían en la importancia de estudiar para “llegar a ser hombres de provecho”. A las chicas se les insistía en que debían estudiar para “no depender económicamente de los hombres”. Tenían que formarse para “sentirse realizadas en el trabajo”.

Si a cualquiera de nosotros al preguntarnos “¿qué quieres ser de mayor?”, se nos hubiera ocurrido responder “papá” o “mamá”, hubiera provocado o la hilaridad o angustia, y desde luego no hubiera sido tomado muy en serio.

No conozco a nadie que en su infancia y juventud le enseñaran que lo más importante en la vida es ser un buen marido, o una buena esposa y un buen padre o madre. Eso no da dinero y por tanto carece de importancia.

En nuestro crecimiento se nos insistió hasta la saciedad en la importancia de la formación y del trabajo, y nadie mencionó siquiera que el centro de nuestra vida iba a ser nuestra familia.

Además, puedes ser un magnífico jardinero, o una magnífica cirujana, o un magnífico taxista o un pésimo político, pero si no eres el mejor para tu cónyuge y tus hijos ¿qué importa?. Usted podrá ser el mejor en su profesión, podrá ganar dinero a espuertas, pero si en casa usted es prescindible, ¿es eso lo que quiere?.

Con esta educación que hemos recibido, ¿cómo extrañarnos de que cuando alguien sospecha de que su familia, su marido, su mujer o sus hijos, están interfiriendo con su desarrollo profesional, decida coger la puerta?. Sin duda no es una salida fácil, pero si cuando nosotros crecíamos se nos inculcó que lo importante es el trabajo y nadie nos educó para ser el mejor marido y padre o la mejor esposa y madre posible, ¿cómo vamos a luchar por llegar a serlo?

Pero después de más de veinticinco años ejerciendo de psicólogo clínico y de neuropsicólogo con niños, la evidencia me ha enseñado una conclusión bien distinta. En nuestra experiencia lo más importante que hacemos en toda nuestra vida es nuestra labor dentro de nuestra familia, como esposos y como padres y, además, los padres somos la solución a muchos de los problemas de nuestros hijos. Más aún. Los padres queremos ser la solución.

Salvo que el padre o la madre, o los dos, sufran algún tipo de patología que les impida ejercer su labor dentro de parámetros saludables, los padres, todos, queremos lo mejor para nuestros hijos, queremos hacer lo mejor por nuestros hijos y nos esforzamos cotidianamente por hacerlo.

¿Significa esto que lo conseguimos?, ¿Acaso siempre acertamos y siempre hacemos lo correcto y lo mejor por los hijos?. Ni mucho menos, somos humanos.

Ser humano implica, inevitablemente, cometer errores, pero esto no nos puede llevar a la idea de que entonces estamos incapacitados para ser padres.

Pensarlo sería equivalente a decir que un médico, dado que va a cometer errores, es la causa de los problemas de sus pacientes. Un profesor, dado que va a cometer errores es la causa de los problemas de sus alumnos, una astronauta, dado que va a cometer errores, es la causa de los problemas de la N.A.S.A.

En mi experiencia, habiendo trabajado con miles de padres, he llegado a la conclusión de que los mejores padres, los más abnegados, los más dedicados, los más concienciados y concienzudos cometen entre cinco y diez errores diarios. Nunca menos de cinco.

Esto no hace que su labor sea prescindible, o que sus errores provoquen grandes desgracias en sus hijos. Sencillamente forma parte de la labor de ser padre, y el “pago” de esos errores forma parte del desarrollo de sus hijos.

Todos hemos sufrido esos errores. Pretender que no existan es absurdo.

Ser padre (y naturalmente madre), es la labor más importante de cuantas se pueden realizar en la vida. La más. Sólo equiparable a ser marido o esposa.

Si usted ya tiene hijos, nada de lo que haga en la vida será más importante.

Puede que usted sea una ginecóloga que a lo largo de su carrera haya ayudado a nacer a miles de niños. Puede que incluso algunos de esos niños haya vivido gracias a su profesionalidad, pero su labor como madre, aunque sea de uno solo es mucho más importante y aporta más a la sociedad que toda su labor profesional.

Quizás usted es bombero, y en su vida ha apagado miles de incendios y salvado la vida de decenas de personas. De alguna incluso sabrá sus nombres y apellidos y a usted nunca le olvidará. Pero si es padre, después de salvar esa vida, al llegar a casa le queda la labor más importante de ese día, ejercer de padre.

¿Qué puede haber más importante que contribuir decisivamente a un ser humano a crecer?. De hecho, ¿acaso hay una labor que requiera más tiempo?. Nuestra función de padres, cumplir nuestro objetivo, eso que llamamos de manera genérica “educar”, lleva al menos dieciocho, veinte o más años.

Salvar la vida de un ser humano se hace en minutos, lograr que esa vida se desarrolle completamente, intentando acercarla el máximo posible a su potencial, requiere décadas.

El hecho de que ser padre (o madre) sea una labor no remunerada hace que sea menospreciada por el conjunto de la sociedad y por muchas personas en particular.

Muchas personas que ostentan un cargo o una posición social “elevada” consideran que su labor para la sociedad es más importante que la de cualquier madre o padre. Admitámoslo, en esta sociedad nuestra “tanto ganas, tanto vales”.

Si usted no realiza un trabajo remunerado y su labor vital es dedicarse a su familia, a su esposa (o a su esposo) y sus hijos, tenga por seguro que está realizando la aportación más importante posible a esta sociedad.

Y lo que es más importante, sólo usted puede hacerlo. La sociedad actual afirma, sutil e implícitamente, que una madre o un padre, que usted es prescindible, sin embargo no solo esto no es cierto sino que usted, en su labor como padre o madre, es insustituible.

Supongamos que por algún motivo, no se me ocurre ninguno bueno, usted no puede seguir ejerciendo de padre y es apartado definitivamente de sus hijos. Pensemos que ante esta desgraciada situación su cónyuge se casa con otra persona, que pasará a realizar “su papel”, y que, además, ejerciera de padre (o madre) de manera idónea. ¿Cree usted que el resultado de quiénes son y cómo son sus hijos sería exactamente el mismo que si usted hubiera podido seguir con su vida?

En breve, ¿da igual que sea usted o cualquier otro el padre o madre de sus hijos?.

Sinceramente, no lo creo. Hagamos un análisis más detallado.

Genéticamente cada uno de sus hijos es un ser único en el mundo y en la historia. No existe, ni ha existido, ni existirá ninguna otra persona con la misma carga genética que cada uno de sus hijos, salvo que haya tenido gemelos unicigóticos. En este caso tiene dos hijos que son genéticamente idénticos, pero ¿son iguales? ¿Son sus variables de personalidad, sus formas de ser idénticas?.

Pues bien, de la misma manera que su aportación genética ha sido única, irrepetible, específica para cada uno de sus hijos, también su aportación como padre o madre, su influencia va a ser única e irrepetible. Sin usted ninguno de sus hijos llegaría a ser tal y como va a ser. Para lo bueno y para lo malo.

Más aún, no sólo usted es insustituible, lo auténticamente único, irrepetible es su labor junto a su cónyuge. Su labor como PADRES. De la misma manera que cada uno de ustedes ha aportado un 50% del código genético que ha culminado en su maravilloso hijo, su aportación en la educación de sus hijos sólo puede ser entendida en conjunción con la de su marido o su esposa.

Y sus hijos les necesitan a los dos. Necesitan a mamá y a papá. Los niños no necesitan una “figura materna”, ni una “figura paterna”. Necesitan un padre y una madre de carne y hueso.

Las únicas figuras que sé que tienen alguna utilidad son las del Belén.

No termino de entender qué es una “figura materna”, no sé si es un maniquí sentado en el sofá de casa, o si la señora que viene a limpiar la casa dos horas, tres veces por semana, vale, o el conserje de casa es una “figura paterna” adecuada.

A veces he oído que el abuelo, que vive con su hija y sus nietos “hace de figura paterna”, pero me pregunto ¿entonces cuándo ejerce de abuelo?, ¿Será que en este caso esos niños ya no solo no tienen padre, sino que además tampoco tienen abuelo, y lo que tienen es un sucedáneo o un híbrido de ambos?

Padres. En español padres hace referencia a una madre y a un padre[1]. Sin alguno de esos dos elementos la vida humana no puede existir. Si falla uno de los dos, la vida humana ya concebida no será la misma.

Si usted es madre, si usted es padre, enhorabuena y gracias por haber querido asumir y ejercer la tarea más apasionante y más creativa y más difícil de todas las posibles. Gracias.

[1] Sea adoptivo o no.

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Sin papá o sin tablet, ¿qué es peor?

No existe en este momento ninguna labor honesta, generosa y abnegada que sea más denostada, criticada o menospreciada que la de ser padres.

Los padres somos criticados por psicólogos, psiquiatras, profesores, “educadores”, periodistas, presentadores de televisión y radio y vecinos en general.

¿Por qué? Eso habría que preguntárselo a ellos. Supongo que todo comenzó hace algo más de cien años, cuando Sigmund Freud comenzó a publicar su obra, culpando a los padres de las patologías de sus pacientes. Y puede que tuviera razón, al fin y al cabo vivía en Austria en la época Victoriana, en un momento en que las relaciones entre padres e hijos, hombres y mujeres y entre esposos se establecían de acuerdo a costumbres y reglas no escritas muy distintas (y muy distantes) de aquellas con las que hemos crecido nosotros y, sin duda, de las costumbres y formas de relación que hoy imperan.

Quizás la educación que caracterizaba a la Europa de finales del siglo XIX y comienzos del XX, pudiera facilitar la aparición de ciertas patologías, pero sin duda no es ese el estilo educativo que hoy practicamos.

Lo que sí ha quedado en nuestra sociedad es el hábito de culpabilizar a los padres de los problemas de sus hijos. Sin duda ninguna la frase que más he oído a profesores, psicólogos, psicopedagogos y directores de colegio, cuando he ido a interesarme por la evolución de un niño ha sido: “el problema de este niño son sus padres”.

La labor de los padres no sólo es criticada de manera habitual, sino que hoy en día es claramente menospreciada y se considera perfectamente prescindible. ¿Exagero?. Les propongo que hagan un pequeño ensayo. La prueba que les voy a proponer consta de dos partes, y la explicación será algo prolija, les ruego que me sigan.

Primera parte: La próxima vez que tenga ocasión plantee la siguiente situación a un grupo de amigos: cuente que su hermano, o su prima o un amigo, da igual, ha decidido tener un hijo a pesar de estar soltero y sin compromiso. Ya ha cumplido treinta años, ya tiene una buena posición laboral y cree que ha llegado el momento de tener un hijo, pero al no estar ni casado o casada, ni convivir con nadie, ni tener una relación estable con otra persona ha decidido tenerlo solo, bien adoptando, o bien, si es mujer, por fecundación in vitro o sencillamente, buscando alguien con quien tener una relación sexual completa en una fecha en la que sea fértil para quedarse embarazada.

Existen diferentes variables que van a influir en las opiniones que recoja sobre esta historia:

En primer lugar, naturalmente, está cómo plantea usted la historia. Si usted la plantea permitiendo que bien el tono o bien las palabras que utiliza denoten que está a favor o en contra de la decisión de “su amigo”, es muy posible que influya en la respuesta, así que le recomendamos que intente mantener un tono neutro y que cuide que sus palabras no incluyan juicios de valor, así facilitará que sus amigos expresen lo que piensan sin temor a contrariarle a usted, que es quién ha contado la historia.

En segundo lugar es muy probable que las opiniones sean distintas si el protagonista de la historia es hombre o mujer. Para comprobarlo puede hacer este pequeño ensayo en diferentes círculos, cambiando de protagonista. Habitualmente recibe una opinión mucho más positiva cuando contamos que es una mujer quien ha decidido tener un hijo soltera. La mujeres, se asume, tienen ese instinto maternal, esa necesidad biológica de ser madres, e incluso este instinto les dota de unas habilidades naturales para ejercer de madres que les facilita la tarea. Por el contrario si es un hombre el que ha decidido tener un hijo soltero la historia parece ser menos creíble, menos natural. Es probable que haya incluso quien piense que ese sujeto que quiere tener un hijo él solo es homosexual. Extraiga usted de esos comentarios sus propias conclusiones.

En tercer lugar es probable que las opiniones también sean distintas si plantea esta situación exclusivamente a un grupo de hombres o exclusivamente a un grupo de mujeres. La situación ideal es en la que en el grupo hay tanto hombres como mujeres, normalmente los de puntos de vista son mucho más variados y enriquecen mucho la conversación. Extraiga usted de este hecho sus propias conclusiones.

Y sin duda un aspecto que influirá significativamente en las opiniones que tengan sus amigos sobre el hecho que una persona haya decidido tener un hijo estando soltero, será el medio escogido para ser padre o madre. Naturalmente si es hombre sólo podrá optar por la adopción, ya que la opción denominada “vientre de alquiler” no es legal en España, pero si el protagonista de su historia es una mujer podría optar por adoptar, o por quedarse embarazada a través de la fecundación in vitro, o podría estudiar su ciclo menstrual para así mantener relaciones sexuales completas con un hombre durante el periodo fértil y así quedarse embarazada de manera natural. El hombre (el donante como se le llama en los “bancos de semen”) no tendría por qué saber que estaba siendo utilizado concebir un hijo (e incluso es probable que prefiriera no saberlo). Si plantea esta última situación a un grupo de hombres, que su amiga va a buscar a alguien para poder mantener relaciones sexuales y quedarse embarazada, verá como no tarda alguno de ellos en ofrecerse voluntario. Extraiga usted de ese comentario sus propias conclusiones.

Pero al margen del “voluntarismo” de algunos hombres por dejar embarazada a una mujer sin asumir la responsabilidad que ello conlleva, fíjese en las opiniones que despierta la decisión de “su amigo” (o “amiga”).

Las opiniones que reciba pueden variar desde el rechazo completo a que nadie tenga hijos estando soltero, independientemente de que sea adoptado o concebido por otra vía, hasta la opinión de que es una idea maravillosa, que denota “valentía” y provoca admiración. En cualquier caso hoy en día no es extraño conocer a alguna persona soltera que ha adoptado a uno o varios niños, mucho menos extraño es hablar de “familias monoparentales”. Esta situación está siendo aceptada en nuestra sociedad sin excesivas dificultades.

Hasta aquí la primera parte de nuestra pequeña investigación. La segunda parte es más sencilla. El modus operandi es el mismo, plantee en una conversación con amigos que usted ha decidido eliminar todas las televisiones y pantallas (tablets) de su casa; indique que ha pensado, junto con su cónyuge (o usted sola si es madre soltera) que no quiere que sus hijos estén expuestos diariamente a las pantallas, más allá de lo necesario para los estudios o el trabajo. Apunte que naturalmente no le importa que la vean de vez en cuando, si van a casa de amigos o de los abuelos, pero que prefiere que en su casa no haya pantallas, ni televisiones ni tablets. A continuación reclínese y escuche atentamente. Por mi experiencia le diré que es probable que oiga opiniones poco ponderadas, incluso alguien eleve el tono de voz. Será muy poco probable que oiga que su decisión es “valiente” y en cambio es fácil que alguien diga que sus hijos “van a salir raritos”. En mi experiencia ha ocurrido siempre que lo he planteado.

El resultado más frecuente de nuestro pequeño ensayo es que una gran parte de las personas que forman nuestra sociedad consideran que tener un hijo siendo soltero o soltera es una decisión “valiente”, que crecer sin padre o sin madre no afectará significativamente al desarrollo del niño, ni a sus relaciones con los demás, y sin embargo crecer sin televisión y sin tablet hará que el niño crezca “siendo rarito”, que alterará su desarrollo y que tendrá dificultades en las relaciones sociales. Extraiga usted sus propias conclusiones, y permítame que exprese las mía.

La conclusión es que, en opinión de muchas personas, en una casa, en un hogar, puede faltar sin ningún problema el padre o la madre, pero bajo ningún concepto debe faltar la televisión y las tablets, ya que conllevaría graves riesgos para el desarrollo normal del niño.

Si efectivamente, tal y como muchas personas afirman, no existe ninguna carencia ni ningún problema por que un niño crezca sin padre o sin madre, y da igual crecer en una familia monoparental o en una familia formada por un padre y una madre, entonces la labor de uno de los dos, del padre o de la madre, es absolutamente prescindible.

La sociedad actual propone que los padres o las madres no hacemos ninguna falta. Basta con que haya uno de los dos, tal y cómo decíamos al comienzo de este razonamiento: el padre (o la madre) es prescindible, sobra. Esto es grave. Más aún. Es muy grave. (Y si le molesta mi opinión cambie de blog, pero permítame ejercer mi libertad de pensamiento y de expresión).

Esta es la situación de la sociedad actual. No sólo considera en gran medida que los padres somos los culpables de los problemas, e incluso de las patologías mentales que puedan sufrir nuestros hijos, sino que, además, somos prescindibles.

Ahora, querido lector, piense en términos personales, piense en usted mismo. ¿Quién es usted?, ¿cómo ha llegado a ser quién es?. ¿Qué influencia ha tenido en usted y en quién es, su padre y su madre? ¿Sería usted el mismo si hubiera crecido sin su madre o su padre? ¿De cuál de los dos podría haber prescindido, sin que hubiera tenido la más mínima influencia en usted?

Quizás usted ha crecido siendo huérfano de padre o de madre, o, sencillamente, es usted hijo de una madre o de un padre soltero. ¿Cree que hubiera sido distinto, hubiera crecido en un entorno distinto, si hubiera tenido a su madre o a su padre junto usted?

Por otro lado, si usted ya es madre o padre, ¿cree que sus hijos crecerían igual sin usted?. Si prescindiéramos de usted y sus hijos crecieran únicamente con su cónyuge, ¿crecerían exactamente igual?.

Esto es lo que la sociedad actual está gritando: usted o su cónyuge son prescindibles. Reflexione pausadamente sobre esta idea y extraiga usted sus propias conclusiones.

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Acogimiento de la entrega de Jesús.

Oración de acompañamiento a Jesús en su entrega del Jueves y el Viernes Santo.

Acogimiento. Monte Calvario. La Virgen María, San Juan, San José de Arimatea, San Nicodemo y las Santas Mujeres acogen a Cristo.

“Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo. Fue también Nicodemo —aquel que anteriormente había ido a verle de noche— con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar.” (Jn 19, 38-40).

¿De qué sirve darse si no hay quien te quiera recibir?

Toda entrega necesita ser acogida para no quedar estéril.

Tu entrega fue acogida.

Primero María.

“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único” (Jn 3, 16) y “Dijo María: «He aquí la esclava del Señor. Hágase en mi según tu palabra»”  (Lc 1, 38).

María te acogió, primero tu Palabra y le dio cuerpo y sangre para el mundo, dándote la vida y recibiéndote en tu muerte.

María hace fecunda toda tu entrega.

José de Arimatea

“Había un hombre llamado José, miembro del Consejo, hombre bueno y justo, que no había asentido al consejo y proceder de los demás. Era de Arimatea, población de Judea, y esperaba el Reino de Dios. Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Después de descolgarlo, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca, en el que nadie había sido enterrado todavía” (Lc 23, 50-53).

José junto a María. Se llama como tu padre en la tierra, así José está junto a ella.

José junto a ti. “Esperaba el Reino de Dios”, por eso pide tu cuerpo, es tu discípulo: “Señor, danos siempre de este pan” (Jn 6, 34).

José de Arimatea nos enseña cómo vivir la esperanza. Acogiendo tu cuerpo junto a María.

Puso tu cuerpo en un sepulcro en el que nadie había sido enterrado todavía.

Señor, pon tu cuerpo en mi corazón, que es una roca, y dale Vida a mi vida.

Nicodemo

“Fue también Nicodemo — aquel que anteriormente había ido a verle de noche — con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras.” (Jn, 19, 39)

A él le anticipaste todo (Jn 3, 1 – 21) y ahora vive según tu palabra. Actúa como Dios quiere, por eso se acerca a ti, que eres la luz del mundo, para que quede manifiesto que obra la verdad. (Jn, 3, 21).

Te ha visto elevado sobre el mundo, y ahora cree en ti, para poder alcanzar la vida eterna (Jn 3, 14-15).

Ha nacido de nuevo del agua de tu costado, para entrar en el Reino de Dios (Jn 3, 5).

El que te buscó en la noche y no entendió tu palabra, perseveró hasta el final, hasta verla cumplida.

Nicodemo nos enseña cómo vivir la fe. Perseverando junto a ti, aunque no comprendamos toda tu palabra.

Las Santas Mujeres

“Las mujeres que habían venido con él desde Galilea fueron detrás, para ver dónde estaba el sepulcro y cómo fue colocado su cuerpo.” (Lc 23, 55).

Nunca te dejaron, habían venido contigo desde Galilea, desde el principio, y no huyeron ni te abandonaron, se quedaron a ver cómo fue colocado tu cuerpo. “Regresaron y prepararon aromas y ungüentos” (Lc 23, 56).

Siempre a tu lado. Siempre procurando tu cuidado. Amor puro.

Las santas mujeres nos enseñan a amarte. Yendo donde Tú quieras ir, manteniéndonos cerca, sin que sea necesario que se nos note, pero siempre atentos, preparando lo que Tú necesites.

¿Y yo?

¿Haré que tu entrega sea estéril o acogeré toda tu entrega en mi vida?

Te has entregado por mí, pero si no acepto tu entrega, tu tortura y tu muerte serán estériles en mi vida.

Es necesario que como María acoja tu palabra en mi interior, en lo más profundo de mí y la haga carne de mi carne. Tu eres el Verbo, en ti está la Vida y eres la Luz de los hombres (Jn 1, 1-5), pero si no acojo tu Palabra, ni la luz ni la vida tendrán cabida en mí.

Quiero como José, acoger tu cuerpo, quiero vivir para siempre en tu reino. Quiero venerar tu Eucaristía como mi único alimento.

Ayúdame a perseverar como Nicodemo, hasta nacer de nuevo del agua de tu costado y lavar en tu sangre mi pecado. Que vaya a buscarte en mi noche y mi oración sea escucharte. Que viva acogiendo tu corazón abierto, que ese sea mi refugio. Yo soy el mísero al que tú has entregado su corazón. Que nunca dude de tu misericordia y que nunca me aleje de ella.

Señor Jesús, quiero cuidarte como las santas mujeres, seguirte a donde vayas y procurar siempre tu cuidado, en tu cuerpo, en todos los que me has puesto a mi lado.

¡Señor Jesús!, Dame a comer tu cuerpo, dame a beber tu sangre, dame tu cruz para que yo la cargue … María … ven a mi vida y acógeme en tu amor. ¡Padre! dame tu misericordia, permíteme refugiarme en tu corazón abierto … lava mi pecado y llévame a tu Reino.

Amen.

Esta oración se terminó de escribir el día 2 de junio de 2019, Fiesta de la Ascensión de Nuestro Señor al Cielo – la culminación de su entrega.

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Décima entrega de Jesús. Muerto, entrega la Misericordia.

Oración de acompañamiento a Jesús en su entrega del Jueves y el Viernes Santo.

Décima entrega. Desde la cruz. Jesús muerto entrega la Misericordia en la sangre y el agua que brotan de su corazón.

“Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.” (Jn, 19, 33-34).

El profeta Zacarías lo había anunciado: “En cuanto a aquél a quien traspasaron, harán lamentación por él como lamentación por el hijo único, y le llorarán amargamente como se llora amargamente a un primogénito. … Aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecado y la impureza” (Zc 12, 10; 13, 1)

Creíamos que todo había terminado, que ya no podías entregarte más. Jesús, el nazareno, el hombre, ha muerto, pero Dios sigue vivo. ¡Dios está vivo! y en el instante en que nos damos por perdidos, entregas tu esencia. Dios es Misericordia, Dios nos entrega su Misericordia.

“En el último día, el más solemne de la fiesta estaba Jesús y clamó:

– Si alguno tiene sed, venga a mí; y beba quien cree en mí. Como dice la escritura de sus entrañas brotarán ríos de agua viva -. Se refirió con esto al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él, pues todavía no había sido dado el Espíritu, ya que Jesús aún no había sido glorificado” (Jn 7, 37-39).

Todo estaba escrito. Debías primero entregar tu Espíritu para glorificar al Padre y a tí en Él, y así, al darnos a beber el agua “que Yo le daré no tendrá sed nunca más, sino que el agua que Yo le daré se hará en él fuente de agua que salta hasta la vida eterna” (Jn 4, 14).

Porque es tu misericordia la fuente de agua viva que nos lleva hasta la vida eterna.

 “«Misericordia», palabra latina cuyo significado etimológico es «miseris cor dare», «dar el corazón a los míseros»” (Discurso del Santo Padre Francisco a la Confederación Nacional de Las Misericordias de Italia en el aniversario de la audiencia del 14 de junio de 1986 con el Papa Juan Pablo II. Plaza de San Pedro, sábado 14 de junio de 2014).

Quisiste que Juan, que vio brotar sangre y agua de tu costado diera testimonio para pudiéramos creer (Jn 19, 35).

Pero frente a nuestro olvido, nuestra dureza de corazón, nuestro rechazo, volviste a abrirnos los ojos:

“Mi Corazón desborda con gran Misericordia para las almas, y especialmente para los pobres pecadores. Si solo pudieran entender que Yo soy el mejor de los Padres para ellos y que para ellos es que la Sangre y el Agua fluyeron de Mi Corazón como de una fuente llena de Misericordia” (Santa Faustina Kowalska, Diario 367).

Y como si estuvieras dando luz a un nuevo sacramento, entregas tu sangre y tu agua, como signos de tu gracia. Abres tu corazón y entregas tu misericordia.

Señor, lava mis pecados con tu sangre “para tener derecho al árbol de la vida” (Ap. 22, 14), ¡Ven!, que tengo sed, dame el agua de la vida (Ap. 22, 17).

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