Cómo mejorar la autoestima de nuestros hijos.

La autoestima es uno de los grandes temas de la actualidad en las consultas de psicólogos, en las tutorías en los colegios y en las estanterías de los libros de autoayuda.

Pero permítanme “ambicionad los carismas mejores” (1 Cor. 12, 31), la autoestima, desde mi punto de vista, son las migajas que echamos a los perros.

Propongo fomentar algo mucho más importante en nuestros hijos: el amor propio.

Conozco bastantes personas con mucha autoestima y poco amor propio y, la verdad, da pena estar a su lado. Rezuman autocomplacencia, pero en cuanto rascas un poquito te encuentras con un vacío terrible.

El gran teórico del siglo XX de qué es el amor fue Erich Fromm. Veamos qué componentes consideraba él que forman el amor y cómo desarrollarlos.

  1. El conocimiento.

Solo se ama lo que se conoce. Amar lo desconocido es lo que en inglés se describe habitualmente como infatuation – atracción que a pesar de su intensidad es vacía, falta de profundidad, busca más la satisfacción propia que la del amado.

Lo primero es conocerse. Para ello es necesario que pasen mucho tiempo solos. Mucho.

Que se aburran. Mucho.

Apagar las pantallas. Salir a pasear, a pescar, a cazar, a montar en bicicleta largas distancias, a correr.

Mucho tiempo con amigos. Mucho. Sin pantallas. Mucha conversación. Mucha.

Mucho tiempo con los abuelos y con los tíos. Mucho. Conocer nuestro pasado es necesario para comprender quién somos hoy.

La conversación con los padres también debe ayudar al autoconocimiento. Pregunte a sus hijos qué le gusta de sus amigos, si hay características de ellos que les gustaría tener o si más bien se complementan. Pregúntele si de mayor se ve cómo usted, y cuando le responda ¡NO!, pregúntele cómo va a hacerlo para llegar a ser mejor. Cuéntele lo que usted pensaba de sus padres y si ahora cree que lo supo hacer mejor que ellos … Cuestione. Converse.

Hoy en día entre el colegio, los traslados de casa al cole y vuelta, los deberes (tareas), las actividades extraescolares y las pantallas los niños y los jóvenes pasan muy poco tiempo en con la posibilidad de mantener el soliloquio necesario para el autoconocimiento.

Autoconocimiento. Mucho cuidado con esta palabra. Cuando una persona que ha sido abducida por la dictadura de la ideología de genero lee “autoconocimiento” cree que es un subterfugio verbal que significa masturbación. Pobres. Nos referimos a ser capaces de profundizar en nuestra intimidad.

2. Cuidado.

Amar debe conllevar al cuidado de la persona amada. Hacerse la cama, recoger su cuarto, ducharse a diario, prepararse algo de comer, etc. son formas básicas de autocuidado. Cuando alguien física y cognitivamente capaz de hacerlo no hace nada por sí mismo se convierte en un inútil. Inútil para sí mismo, para su familia y para la sociedad. Podrá dirigir una empresa, podrá ganar premios de estudio o de deporte, podrá tener miles de seguidores en las redes sociales, pero solo es útil a su autosatisfacción personal (superficial) y le costará saber amar a los demás.

¿Y si no sabes amar, qué eres? Prescindible.

Hoy en día la sobreprotección que tantísimos padres ejercen sobre sus hijos les está haciendo seres bastante inútiles que creen que necesitan a un adulto para que les haga lo más básico, y lo peor es que si no tienen lo que quieren en el momento en que lo quieren lo exigen.

Sus padres, con razón, suelen estar bastante preocupados por su autoestima.

3. Respeto.

¡Fundamental! Debemos conseguir que nuestros hijos tengan un alto respeto por sí mismos. Hoy en día es difícil. Cuando más etérea es la ética más esclavos se hacen de la estética.

Hoy en día el qué dirán no se limita a mis padres, a mis amigos, y a mis profesores, sino a los cientos de personas que me siguen o que me dan likes. Más aún, no se trata de qué dirán sino de que lo digan. Con tal de que me muestren su aprobación seré capaz de subir a las redes las mayores estupideces y, aún sin ser estupideces, las mayores mentiras, historias inventadas, exageradas, preparadas con tal de impactar en el máximo público posible.

¿Qué tipo de respeto pueden tener por sí mismos si están dispuestos a mentir para obtener más seguidores, o si su referente diario son personajes que suben las mayores vaciedades posibles?

Es muy importante que lean, que lean mucho y que se formen un espíritu MUY CRITICO. Hoy en día vivimos bajo la dictadura del pensamiento único y cualquiera que piense y, peor aún, se exprese contra la dictadura de la ideología de género será perseguido – literalmente – y condenado públicamente. Como toda dictadura es una ideología que atenta contra la PERSONA en su integridad ya que excluye completamente el concepto de verdad, por lo que a quien cae en sus redes le resulta muy difícil poder respetarse.

El cuerpo humano se considera ajeno a la persona, se considera una posesión, por eso muchas personas lo tratan como un auténtico objeto, lo tunean como si fuera un coche buscando en muchos casos la aprobación o la admiración de los demás, eso que es tan importante para la autoestima y tan negativo para el amor propio.

4. Responsabilidad.

Ser capaces de dar una respuesta a las necesidades profundas de quien se ama. Si alguien no ejerce las responsabilidades para las que está capacitado le costará tener un profundo amor propio.

El desarrollo de la responsabilidad requiere imprescindiblemente el ejercicio de la voluntad. Hacer las cosas porque quiero. Cuanto más fuerte sea la capacidad de hacer lo necesario y lo beneficioso voluntariamente, más fuerte será el amor propio.

Exíjale altos niveles de responsabilidad. Sí, exíjale. El amor sino es exigente es sobreprotector. En mi experiencia cuanto menos exigentes son los padres, más preocupados están por la autoestima de sus hijos. Más aún, mucho me temo que cuanto más preocupados están por la autoestima de sus hijos menos les exigen, entrando en un círculo vicioso del que no saben salir.

El autoconocimiento, el autocuidado, respeto propio y responsabilidad por nosotros mismos acaban con la idea de que “no importa cómo seas, lo importante es que te quieras”. No te conformes con tus defectos y limitaciones, acabarás justificándote: “yo soy así y punto”. Si eres así, si conoces tus carencias y tus excesos, esfuérzate por mejorar, lucha por ser mejor.

Recuerda: “Quién cada día no lucha por ser mejor, pronto dejará de ser bueno”.

Y esto nos lleva al último punto. Al punto central para el desarrollo del amor (propio y ajeno). Erich Fromm era un teórico, pero la persona que mejor demostró en el siglo XX qué significa ser capaz de amar nos lo explicó además de con sus obras con sus palabras: “El amor se alimenta de sacrificios” (Santa Teresa de Calcuta).

Si no estás dispuesto a sacrificarte tu capacidad de amar va a estancarse. Por eso hoy en día tantas personas prefieren no casarse y tantos otros se divorcian con tanta facilidad. Rehuir el sacrificio implica negar la posibilidad de que el amor crezca.

Exija – insisto – a sus hijos que se sacrifiquen por su propio bien. Que se levanten temprano el sábado para ir a un entrenamiento, que ensayen todos los días – todos -, cinco minutos – cinco – tocando la dichosa flauta que les dan en el colegio. Que les acompañen a ver a los abuelos o a hacer la compra. Exija que hagan todos los deberes del colegio. Soy de los que piensa que los deberes son en un 98% inútiles pérdidas de tiempo que invaden la intimidad de nuestros hijos, pero al menos sirve para enseñarles a sacrificarse, así que mientras no consigamos abolirlos, exíjales que cumplan con lo que les han mandado.

Exija que se despierten a una hora prudente los fines de semana aunque hayan venido de juerga al amanecer.

Conocer la naturaleza humana implica saber que nunca terminamos de convertirnos en quienes sabemos que debemos ser, siempre nos quedan aristas por pulir, fortalezas que desarrollar y defectos que eliminar – siempre los mismos. Insisto, el amor es exigente, también el amor propio, de lo contrario la autocomplacencia – a menudo revestida de autoestima o incluso de orgullo – se encarga de enmascarar nuestro verdaderos sentimientos.

La lucha por ser mejor se parece demasiado a la búsqueda de la felicidad: nunca termina.

Intente que sus hijos desarrollen un gran amor propio y verá como deja de preocuparse por su autoestima.

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Fake news. Mentiras y amenazas.

Como medida pro-activa contra la cultura de la posverdad y contra los intentos de manipulación e imposición con métodos completamente dictatoriales de formas y criterios de pensamiento en la población, bajo amenaza de denuncias, ataques en medios de comunicación y ostracismo social, he decidido publicar en EDUCARCONSENTIDO.COM el comunicado emitido en el día de hoy, 2 de abril de 2019, por el Obispado de Alcalá de Henares.

Comunicado del Obispado de Alcalá de Henares: «Otras noticias falsas»

1.- Un medio de comunicación ha publicado sendas noticias referidas al Obispado de Alcalá de Henares que van desde la absoluta falsedad a la desinformación. 

2.- El Papa Francisco explica: «Para mí, los pecados de los medios de comunicación, los más grandes, son los que van por el camino del embuste, de la mentira, y son tres: la desinformación, la calumnia y la difamación»[1] y añade en otro lugar: «la calumnia, parece ser el más insidioso, pero en la comunicación, el más insidioso es la desinformación, porque te lleva a fallar, al error; te conduce a creer sólo una parte de la verdad»[2]. El objetivo es «la distorsión consciente y planificada de los hechos»[3]. La publicación coordinada de estas noticias en la semana en la que está reunida la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española no es casual; más allá del intento de hacer daño, se trata de una operación para intentar provocar miedo y coartar la libertad de la Iglesia.

3.- Ambas noticias: “Reig Pla, el obispo que imagina a los gays en el infierno mientras hace misas por la salvación de Franco” y “El obispado de Alcalá celebra cursos ilegales y clandestinos para curar la homosexualidad”, se suman a otras noticias falsas desmentidas por este obispado desde hace años, por ejemplo el 30-4-2013el 30-1-2016, o el 26-9-2018 (esta última noticia falsa fue publicada por el mismo diario que ahora nos ocupa).

4.- Respecto a la primera de las noticias solo decir que no es más que un refrito de noticias antiguas y falsas del mismo ámbito ideológico y con el mismo fin. Respecto a la segunda, hay que decir lo mismo: se trata de acusaciones antiguas, del mismo ámbito ideológico, que ahora intentan apoyarse en un montaje teatral construido «ad hoc», en el que un periodista «haciéndose pasar por un joven que quiere cambiar su orientación» pide ayuda y orientación en primera instancia, para provocar después una conversación manipulada referida a la ideología de género y su amparo legislativo[4] en la que expresiones en condicional o que expresan hipótesis son tomadas por afirmaciones, provocando así mismo la recopilación de textos que, naturalmente, impugnan los postulados de género. En resumen estamos ante la fabricación de fake news, en el colmo de la desinformación de la que habla el Papa Francisco.

5.- En todo caso el Obispado de Alcalá de Henares recuerda el respeto y el amor que se debe a todas las personas, al tiempo que no renuncia a acoger y acompañar a las personas que libremente lo solicitan.

6.- Que dicho acompañamiento integral, pastoral y espiritual, en ésta como en todas las materias, siempre se hace – desde la fe y la razón, con amor y verdad – a la luz de la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia Católica.

7.- Finalmente, este Obispado invita a todos los católicos a orar por la libertad de la Iglesia en España.

Alcalá de Henares, a 2 de abril de 2019
San Francisco de Paula
Decimocuarto aniversario de la muerte del Papa San Juan Pablo II
www.obispadoalcala.org

[1] Papa Francisco, Discurso a los miembros de la Asociación “Corallo”, 22-3-2014.

[2] Papa Francisco, Discurso a los dirigentes, empleados y operadores de la emisora italiana TV2000, 15-12-2014.

[3] Papa Francisco, LIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2019 – «“Somos miembros unos de otros” (Ef 4,25). De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana».

[4] Cf. Reflexiones Pastorales sobre la «Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad Autónoma de Madrid», 21-3-2016 y Nota sobre la «Ley de protección integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por razón de orientación e identidad sexual en la Comunidad de Madrid», 7-8-2016.

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Hermanos

En las – gracias a Dios – esporádicas ocasiones en las que un matrimonio me pide consejo a cerca de si tener o no otro hijo mi respuesta siempre es la misma: “Lo mejor que te puede pasar en la vida es tener un hermano. Solo superable por tener dos o más”.

Lo digo con convencimiento y con conocimiento.

Y en ocasiones puntualizo. ¿Qué es lo peor que te puede ocurrir al tener un hermano? Que sea gilipollas. Pero incluso en ese caso, sigue siendo lo mejor que te podía ocurrir.

Ninguno de mis hermanos es gilipollas, lo que me ha dificultado reconocer a aquellos que se me han acercado (y con mi edad son ya unos cuantos los gilipollas a los que he tenido que soportar), pero como nunca hubo uno en mi familia he estado meses sufriéndolos hasta que he podido reconocerlos y alejarme de ellos.

Sí, lo mejor que te puede pasar en la vida es tener un hermano. Los hermanos son la esencia del amor, por eso cuando queremos referirnos al amor más puro hablamos de “amor fraterno”; por eso cuando estamos en un grupo, en una comunidad en la que no hay lazos de sangre pero hay una profunda unión tendemos a llamarnos “hermanos”.

Decimos que los amigos “son hermanos que hemos podido escoger”, porque sabemos que por muy fuerte y sana que sea una amistad, no puede alcanzar el amor que los hermanos pueden tenerse.

Uno de mis hermanos decía “la familia te toca, los amigos se escogen”. ¡Qué razón tenía!. Esa es la virtud de los hermanos, que “te han tocado”. Por que en la vida son muy pocas las cosas que escogemos. Te tocan los padres, te tocan los hermanos, te toca el país, la ciudad y el barrio donde naces y la clase económica en la que creces. Te toca el idioma materno y la religión (hoy en día la NO religión) en la que te educan. Te toca el colegio al que te mandan, los profesores y los compañeros de clase. Y podrás escoger a tu cónyuge (hay muchos teóricos que dicen que ni siquiera eso), pero seguro que no podrás elegir ni a tus suegros ni a tus cuñados. Y te toca un hijo con discapacidad, o con un temperamento que no hay quien le aguante. Y lo raro hoy en día es que no te toque un hijo hiperactivo.  Y te toca un jefe que es un cretino. Casi lo único que escogemos en la vida es el equipo de fútbol al que admirar. Desde que somos pequeños los hermanos nos enseñan a amar lo que te ha tocado, porque si pretendes amar únicamente lo que has escogido, vas a amar muy pero que muy poco, y por tanto vas a disfrutar también muy poco.

Recientemente una madre me mostraba su preocupación por las frecuentes y violentas peleas que tenían sus hijos (el mayor tiene 18 años) y yo me permitía quitarle importancia.

Las peleas entre hermanos cuando son niños carecen de importancia. Lo grave, lo dramático, lo terrible son las peleas entre hermanos cuando somos adultos.

¿Cuántas familias conoce en las que hay hermanos que no se hablan?

Los hermanos son la esencia del amor Y la esencia de la familia, por eso el demonio (sí, el demonio) hace todo lo posible por romper la relación entre hermanos, y se vale de las más variadas herramientas para lograrlo.

Por supuesto, la clásica, la más frecuente, es la herencia. Si no logramos quedarnos con la casa, con el broche de mamá, con la mitad de la empresa (o la empresa entera) o con cualquier chorrada (“sí, sí, chorrada, pero vale millones”) somos capaces de romper nuestra relación con nuestro hermano para el resto de nuestra vida.

Es la demostración repetida de que nuestro corazón da mucha más importancia al dinero y a las posesiones que al amor y a los hermanos. “Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón” (Mt. 6, 21).

Es asombroso cómo el ser humano está a la búsqueda constante de la felicidad y se deja distraer con las cosas materiales.

La teoría nos la sabemos perfectamente “el dinero no da la felicidad”, pero amigo, cuando nos lo ponen cerca … nos olvidamos de nuestro hermano y de la madre que le parió, aunque sea la nuestra.

En las ocasiones en que he tenido la oportunidad de hablar con alguien que había roto con sus hermanos por cuestiones de dinero siempre trasmiten un profundo pesar y dolor, aún cuando han sido los que han salido beneficiados por la herencia. Incluso se puede adivinar un sentimiento de vergüenza. Pero lo peor es que no están dispuestos a compartir. Lo mío es mío.

Y si ha sido el que ha salido perjudicado no están dispuestos a perdonar. Lo mío es mío.

Por cierto, si la familia se rompe por herencia lo raro será que hagan referencia al dinero, suelen hablar más de “lo justo” o “lo injusto”. No es la cantidad, es la justicia. ¡Ja!.

Otra herramienta que utiliza el demonio (sí, el demonio) para romper a las familias son los cuñados.

No quiero decir que los cuñados sean demoníacos – aunque puede que usted así lo crea -. Los cuñados son buenas personas, pero han tenido una educación muy diferente a la de nuestra familia y con frecuencia además de distinta, distante, lo que facilita que sus valores, su forma de pensar, sus formas de actuar nos resulten sorprendentes, chocantes e incluso incómodas y molestas.

Al ser humano nos cuesta aceptar las diferencias, pero cuando se trata de nuestros hermanos y sus cónyuges, más vale ser tolerante y generoso que perder a un miembro de nuestra familia.

Si usted está pensando “ojalá tuviera solo un mal cuñado, el problema es que lo son todos, toda mi familia política es una pesadilla”, tenga cuidado en no ser como aquella persona que iba en el coche oyendo por la radio de un loco que iba por la carretera en sentido contrario y pensaba “¿cómo un loco?, ¡todos! ¡todos están locos!”.

Otra de las herramientas del demonio (si, el demonio) son las críticas a nuestros hermanos. No hay mejor forma de endurecer nuestro corazón y alejarnos de una persona que regodearnos en lo que nos molesta de ellos hablando mal a todo el que quiera poner sus oídos. Si quiere tener una oportunidad de acercarse a alguien huya de toda crítica y ,sobre todo, evite como el peor de los venenos hacer críticas entre hermanos. No haga de cizaña, no sea cómplice del príncipe de la mentira.

En definitiva lo que nos separa de nuestros hermanos, como de cualquier otra persona, es el egoísmo.

Cuando pregunto cuál es el antónimo del amor la mayor parte de las personas dicen “el odio”, los más instruidos dicen “la indiferencia”, pero estoy convencido que lo opuesto al amor es el egoísmo.

Y no me refiero al egoísmo material, sino al moral. A considerarse a mí mismo la persona más importante en mi vida.

Hay gente puede ser enormemente generosa con sus bienes y con su dinero, pero que sigue siendo profundamente egoísta y busca imponer su razón sobre los demás.

Como dice D. José Fernando Rey Ballesteros: “Hay algo peor que tener razón, y es reclamar que todo el mundo te la de”.

Usted no puede hacer nada para que su hermano o su cuñado egoísta se vuelva generoso, que el intransigente deje de serlo, pero sí puede hacer mucho por ser una persona generosa, tolerante y aceptar al otro aunque esté en las antípodas de como a usted le gustaría.

No se trata de olvidar nuestros principios y valores, ni de aceptar cualquier conducta que usted considere inaceptable, sino de que las diferencias no sean causa de separación y de saber distinguir entre una conducta que usted rechaza y la persona a quien usted ama.

Es cuestión de NO imponer conductas: “o vives como yo creo que debes vivir o aléjate de mi”, sino de poder decir “no comparto tu conducta y tu forma de pensar a ese respecto, más aún, lo desapruebo, pero en todo lo demás estoy unido a ti y por tanto me niego a alejarme de ti”.

Conozco hermanos que se han alejado por el adulterio de uno de ellos, por alguna adicción, por ideas políticas, por prácticas religiosas, por tendencias sexuales, por dinero, porque no te ocupas nada de mamá o porque te crees el único que se ocupa de papá, te crees el salvador del mundo.

Las excusas son inacabables. Si usted cree que tiene un motivo para mantenerse alejado de su hermano no espere a que él cambie de parecer o de conducta. Eso es ridículo. El paso solo lo puede dar usted mismo. Nadie le pide que cambie de opinión, solo que acepte la discrepancia, tolere aquello que consideraba “inaceptable”, y abrace todo lo que comparte con su hermano.

Sigo pensando tal y cómo escribía a mi hija en la carta que publiqué en diciembre de 2014: “Es necesario que sepas que en una discusión siempre gana el primero que pide perdón.”

En cierta ocasión le preguntaron a Santa Teresa de Calcuta qué cambiaría de la Iglesia y su respuesta fue inequívoca: “a mí misma”. Esa es la clave.

No podemos sorprendernos, ya nos avisó el mismo Jesucristo: “De ahora en adelante cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra” (Lc. 12, 52-53) y “El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir” (Mt. 10, 21).

Hablaba de lo que el demonio haría en el mundo para evitar el reino de Dios. Por eso cuando nos elevamos sobre nuestras diferencias y nos mantenemos unidos a pesar de lo que nos separa, estamos mucho más cerca, pero mucho más, de poder ser felices también en la tierra.

Insisto, lo mejor que nos puede pasar en la vida es tener un hermano, solo superable por tener dos o más. Ahora de usted depende disfrutarlos.

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Día internacional de las personas con síndrome de Down.

Hoy es 21 de marzo, día internacional de las personas con síndrome de Down.

Supongo que lo correcto sería hablar de ellos. Dejar constancia de cómo las personas con trisomía 21 constituyen uno de los colectivos que más ha evolucionado en los últimos 25 años y probablemente de los que más van a seguir progresando en los próximos 25.

Debería recalcar cómo su presencia en el mundo hace de él un lugar mucho mejor de lo que sería si los dicapacifóbicos ganaran su batalla y lograran imponernos el aborto sistemático de las personas que no cumplen con sus criterios de qué vidas, qué seres humanos merece la pena que nazcan.

Podría hablar de Bruno, de José María, de Juan Pablo, de Ana María, de Rocío, de Máximo y su hermana Larissa, de Arturo, de Fernanda, y de una larguísima lista de personas que gracias a su paso por mi vida han logrado que pueda mirar al pasado con una enorme sonrisa y mirar al futuro con la mayor de las esperanzas.

Hablar de aquellos que puedo afirmar sin temor a exagerar que dan un profundo sentido a mi vida.

Pero no voy a hacerlo. Hoy quiero escribir sobre otras personas. Quiero hablar de sus familias.

Hay muchos mitos entorno a ellas, algunos fueron inventados para intentar consolar a quien no ha pedido consuelo y otros para acallar la conciencia errónea de quien siente lastima por lo que simplemente ni conoce ni comprende.

He tenido el privilegio (en mi vida todo ha sido un privilegio) de conocer a cientos de ellas, cientos de familias de personas con síndrome de Down y puedo asegurar que tomadas en conjunto lo único que se puede decir es que son gente corriente y moliente.

Las hay inmensamente ricas y también paupérrimamente pobres, algunas muy simpáticas y otras aparentemente aburridas, de todos los colores, tamaños y gustos. Lo único que les diferencia del resto es que han tenido el privilegio (sí, el privilegio, si usted quiere considerarlo una desgracia es también una opción válida, pero permítame elegir cómo valorar la vida de un ser humano) de tener un hijo o un hermano con síndrome de Down, y eso les ha permitido mirar la vida desde un punto de vista que nunca antes habían considerado.

En muchos casos, en la mayoría de los que yo he conocido, les ha permitido ver la vida – su propia vida – de manera mucho más positiva, mucho más esperanzada, mucho más plena de lo que antes habían podido percibir.

En algunos casos, entre los que he conocido podría contarlos con los dedos de una mano, han adoptado una visión pesimista, preocupante, culpabilizante, triste, agobiante de sus vidas.

En ocasiones he oído hablar (cuando quien hablaba no me conocía) de la injusticia y el sufrimiento que una persona con síndrome de Down supone para sus familias, y sin embargo las que yo conozco sacrifican muchos privilegios, muchas oportunidades, muchos placeres, en bien del que tiene trisomía 21 y, si les preguntan, sacrificarían muchos más y sin perder un ápice de alegría si ello fuera necesario.

¿Cómo es posible?

Porque estas familias saben distinguir algo que cada vez más personas de esta sociedad tienden a igualar, mezclar y confundir: el sacrificio y el sufrimiento.

La palabra sacrificio proviene del latín: sacro (sagrado) + facere (hacer): hacer sagrado.

Cuando las familias de una persona con síndrome de Down sacrifican una carrera profesional, unas (o muchas) vacaciones, actividades extraescolares para el resto de los hermanos, dedican horas y horas de coche yendo de una terapia a otra, comen en la sala de espera del logopeda, etc. le están elevando a categoría de sagrado.

Comprenden que todo aquello que pueda ser valorado como una perdida es en beneficio de un bien mayor, que no son ellos. Ni la madre, ni el padre, ni el resto de los hermanos. Es vivir para el bien de otro. Algo que evidentemente golpea de lleno en la esencia de esta sociedad individualista, egocentrista, “selfista”.

El sacrificio es un elemento inalienable del amor, por eso hoy tantos matrimonios fracasan – o por ello tantos se consideran incapaces de comprometerse de por vida.

Por el contrario la palabra sufrimiento, que también proviene del latín: sub (bajo) + ferre (llevar) + mento (modo) – llevar por debajo -, es la antítesis de qué significa tener un miembro de la familia con trisomía 21.

NO, hoy las personas con síndrome de Down no “se llevan por debajo”, no son un sufrimiento, no son un dolor. Al revés, se llevan bien a la vista, a la luz de todos, porque para muchas de estas familias, ellos son su luz.

Lo que constituye un auténtico sufrimiento siguen siendo las actitudes que gran parte de la sociedad sigue mostrando hacia ellos.

Exclusión, discriminación, discapacifobia, hipocresía (véase lo ocurrido en la última gala de los premios Goya de la academia del cine de España). Eso sí que provoca auténtico dolor. Eso sí que “se lleva por debajo”. Esta sociedad oculta bajo una imagen de “tolerancia”, de “aceptación”, de “inclusión” su vocación abortista, su vocación de exclusión – que hoy vivimos de manera patente en el intento de algunos de prohibir los colegios de educación especial.

¿Sacrificios? Muchos.

Las personas con síndrome de Down permiten recuperar el sentido sagrado de la vida de una familia; por eso la palabra más repetida cuando se les pregunta qué significa vivir con una persona con síndrome de Down es: alegría.

Hay quien no lo entenderá nunca, como hay quien no admira el arcoíris.

Enhorabuena familias, hoy es vuestro día. ¡Vivan las personas con síndrome de Down! ¡Vivan sus familias!

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Datos y mentiras. La manipulación de la cultura de la muerte.

El pasado 7 de febrero de 2019 oía una noticia en el telediario de la noche de la cadena pública Telemadrid sobre el aborto. La noticia concluía afirmando que desde que en España se aprobó la ley de plazos del aborto de 2010, el número de abortos “no ha hecho más que descender”. Pueden encontrar la noticia también en la página web de rtve.es

Me impactó muchísimo ese dato. Más aún, seré sincero, me enfadó muchísimo. Estaba seguro de que era falso y por tanto, una vez más, nos estaban intentando manipular.

Enfadarse no sirve para nada, salvo que movilice a la acción – positiva.

Decidí confirmar si lo que afirmaban en el telediario de Telemadrid era cierto o falso.

Una de mis páginas favoritas en internet es la del Instituto Nacional de Estadística. www.ine.es

Da información cruda, directa. Datos. Puros datos.

A partir de ahí, viene nuestra labor de análisis.

He visto las estadísticas del aborto en España desde el año 1987 (primer año en el que aparecen publicados) hasta el año 2017 (último año en que hay datos publicados). He revisado los 30 años.

Estos son los datos:

En el año 1987, primer año en el que hay datos, se provocaron 16.766 abortos. Una media de 45,93 abortos cada día del año. Desde ese año, el número de abortos provocados creció año tras año, con alguna leve excepción, hasta el año 2008 que se llegó al récord con la ley original del aborto (conocida como ley de supuestos) de 115.812 abortos (317,29 abortos diarios).

La ley de plazos a la que hacía referencia la noticia que las cadenas de televisión filoabortistas están dando entró en vigor el 5 de junio de 2010. Al año siguiente, 2011, el número de abortos alcanzó el dato más alto de la serie histórica, llegando a los 118.611 abortos (324,96 abortos diarios). Por tanto la aprobación de la ley de plazos del aborto fue el antecedente del mayor número de abortos en un año.

Desde entonces, efectivamente el número de abortos anuales ha ido descendido hasta los 93.131 abortos provocados en el año 2016 (255,15 abortos diarios), pero vio un aumento al año siguiente, el último del que tenemos datos, que alcanzo los 94.123 abortos (257,87 abortos diarios).

Estos son los datos.

Telemadrid y el resto de televisiones que dieron esa noticia mintieron. El número de abortos no ha ido en descenso de manera sistemática desde 2010. Pero lo más importante, usar los datos puros del número de abortos es un claro intento de manipulación. Para poder valorar el número de abortos NO BASTA con el número puro y duro, eso es una UTILIZACIÓN BURDA, MANIQUEA de la estadística, es necesario considerar también el número total de embarazos cada año y ver cuantos de los niños concebidos no llegaron a ver la luz.

Veamos la proporción entre el número total de embarazos (niños nacidos + niños abortados voluntariamente) y los abortos provocados en ese año.

En el año 1987 hubo 426.782 partos y se provocaron 16.766 abortos, es decir hubo un total de 443.548 embarazos. El número de abortos ese año supone el 3,78% del total de los embarazos.

Desde entonces la proporción de abortos con respecto al número total de embarazos ha ido en aumento casi cada año, con alguna leve caída si hacemos una comparación interanual, hasta alcanzar la proporción más alta en el año 2007: el 20,7% de los niños concebidos fueron abortados. Eso significa que uno de cada 5 embarazos acabó con el bebé en el bote de deshechos humanos (supongo que ellos dirán de manera pretendidamente aséptica “deshechos biológicos”). Uno de cada cinco, el 20,7%.

Desde ese año la proporción ha bajado hasta un mínimo del 18,15% de los embarazos terminados en aborto (2014).

En el último año del que se tienen datos, 2017, la proporción de niños abortados respecto al total de los que fueron gestados es del 19,32%.

La proporción de abortos respecto a los embarazos, tras la aprobación de ley de plazos de 2010 descendió los tres primeros años, pero desde 2014 HA SUBIDO AÑO TRAS AÑO.

Es decir, en los últimos 10 años en los que existen registros publicados, prácticamente uno de cada 5 niños concebidos fueron abortados.

Esos son los datos.

Metido de lleno en la revisión estadística me surgió una cuestión.

¿Cuál es la causa más frecuente de defunción en España? Estaba seguro que habría causas mucho más frecuentes que el aborto, pero estaba equivocado.

Los datos publicados para el año 2017 indican que las tres causas más frecuentes de defunción entre los nacidos fueron:

Enfermedades isquémicas del corazón:        32.325

Enfermedades cerebrovasculares:                26.937

Cáncer de pulmón y de bronquios:                 22.089

Sumadas dan un total de 81.351 defunciones. Sumadas las tres causas de defunción más frecuentes no alcanzan el número de abortos provocados. El aborto es por tanto la primera causa de defunción en España. Mueren de manera provocada 2,91 niños en el vientre materno por cada nacido que muera por enfermedad isquémica del corazón, la segunda causa más frecuente de muerte.

Si atendemos a la enfermedad de cáncer, en 2017 los cinco tipos de cáncer más mortales (bronquios y pulmón, colon, páncreas, mama y próstata) sumaron un total de 52.874 defunciones, 41.249 defunciones menos que las provocadas por el aborto.

Estos son los datos.

Ahora la valoración.

En España mueren en el vientre materno de manera provocada casi uno de cada 5 de los niños concebidos.

El número de abortos provocados supera en más de 60.000 la siguiente causa de defunción.

Estos datos reflejan que la sociedad española, las personas que formamos esta sociedad estamos enfermos. Moralmente enfermos.

Entre el día 13 y el día 26 de enero de 2019 todos los españoles hemos estado pendientes, con el corazón encogido, por la suerte que podía haber corrido Julen, el niño de dos años que había caído a un pozo hasta descender 100 metros de profundidad.

Si ese hecho no hubiera conmovido a alguien sería porque estaba moralmente muerto, no enfermo.

Un solo niño conmovió a todo un país. La vida de un solo niño tiene un valor tan grande que si corre riesgo debemos dejarlo TODO por ir a socorrerlo.

Cualquiera de los días que estuvimos todos pendientes de Julen, murieron más de 250 niños en centros de aborto en España. Nadie se conmovió por ello.

Estamos enfermos.

Si usted está a favor del aborto está moralmente enfermo. No lo digo con la más mínima intención de ofender. Es una sencilla descripción. Pero no es su culpa, está libre de toda culpa: la educación, la formación y la experiencia de vida que ha tenido le ha anestesiado hasta pensar que alguien tiene derecho sobre la vida de otro ser humano.

Si usted está en contra del aborto está moralmente enfermo. No lo digo con la más mínima intención de ofender. Es una sencilla descripción. Pero lo más probable es que en este caso sí sea su culpa. No está enfermo por estar en contra del aborto. Está enfermo por estar en contra y no hacer nada al respecto.

Puede que las personas que están a favor del aborto estén anestesiados moralmente. Pero los que estamos en contra y ni movemos un dedo ni decimos una sola palabra para terminar con esta sangría – nunca mejor dicho – estamos en estado de putrefacción.

La última concentración que hubo en Madrid a favor de la vida y en contra de la cultura de la muerte fue una reunión de cuatro gatos. Hay no estaba ni el 0,01% de los que decimos estar en contra del aborto. Fue una reunión vergonzante.

Somos personas moralmente enfermas que formamos una sociedad moralmente catatónica.

El 3 de febrero de 1993 Santa Teresa de Calcuta fue la encargada de dirigir en Washington D.C. el desayuno de oración nacional. Aquella mañana, afirmó:

“La amenaza más grande que sufre la paz hoy en día es el aborto … Todo país que acepta el aborto no está enseñando a sus ciudadanos a amarse, sino a usar cualquier tipo de violencia para conseguir lo que quieran; por este motivo el mayor destructor del amor y de la paz es el aborto”.

He reflexionado mucho sobre las palabras de Santa Teresa y he llegado a la conclusión de que, efectivamente podemos considerar que entre 1968, año en que se aprueba el aborto en el Reino Unido y 1973, cuando se aprueba en los Estados Unidos, está el punto de inflexión moral de occidente.

Verdaderamente el aborto constituye la auténtica caja de Pandora de esta sociedad. Estoy convencido de que todos los males morales (violaciones en grupo – manadas – pornografía y pederastia infantil, ideología de género, etc.) tienen como origen la ideología del aborto y la cultura de la muerte.

Pongámoslo en positivo:

Si se acepta como inalienable, indiscutible, irrenunciable, el respeto, la DIGNIDAD y LA VIDA de todo ser humano desde el momento de su concepción, desde que está en el vientre materno, resulta también inalienable, indiscutible e irrenunciable el respeto a la dignidad y a la vida a lo largo de todo su ciclo vital.

¿Quiero decir con esto que las personas que están a favor del aborto no respetan, no aceptan la dignidad y la vida de las mujeres, están a favor de las violaciones en grupo o que están a favor de la pederastia y la pornografía infantil?, NO, en absoluto.

Quiero decir que para los que están a favor del aborto el respeto, la dignidad y la vida de los seres humanos NO es inalienable, no es irrenunciable ni indiscutible, establecen excepciones. Y si estableces una sola excepción al respeto, a la dignidad y a la vida de un solo ser humano eres parte de la cultura de la muerte.

¿Qué puede hacer usted?

¡Hable!, ¡Grite!, ¡Opine! Debemos hablar de lo que está ocurriendo todos los días a todos los que tenemos cerca.

Debemos acabar de una santa vez con el silencio cómplice, el mirar hacia otro lado, el actuar como si no tuviera nada que ver conmigo.

Ninguno de mis hijos, ninguno de mis hermanos, ninguno de mis primos, ninguno de mis sobrinos, ninguno de mis amigos, nadie que yo conozca personalmente se ha caído a un pozo, pero la vida de Julen me concernía personalmente, me conmovía, me afectaba, hablábamos de ello.

¿Usted no conoce a nadie que haya abortado? ¿Ni usted, ni sus hijas, ni sus primas, ni sus sobrinas ni sus amigas, ni nadie que conozca le ha dicho que ha abortado?, ¿cree que por eso entonces ya no le concierne?

¡Están matando a casi el 20% de los niños concebidos! ¡Haga algo! ¡Diga algo! ¡GRITE!

En mi relación con asociaciones y fundaciones pro-vida han sido dos los fenómenos que más me han impactado:

  • Cuando se brinda ayuda a una mujer embarazada para que no recurra al aborto, esa ayuda se continúa aportando a través de apoyo psicológico, económico, laboral, búsqueda de hogar, etc. durante tantos años como esa madre y ese niño necesiten. Años.

 

  • Cuando se brinda ayuda a una mujer embarazada para que no recurra al aborto, pero aún así decide abortar, se le continúa aportando apoyo psicológico, económico, laboral, de búsqueda de hogar, etc. durante tantos años como esa mujer lo necesite. Años.

Las asociaciones pro-vida como Red Madre y otras muchas acompañan a las madres, aborten o no, durante tanto tiempo como lo requieran.

Dos de cada diez niños concebidos en España son abortados.

El aborto es la primera causa de defunción en España.

¿Vas a seguir guardando silencio?

* Los datos presentados NO INCLUYEN los abortos provocados por la utilización de la píldora abortiva ni los abortos provocados en procesos de fecundación in vitro, por lo que los números aquí expresados no son tan crueles como la realidad. Hoy van a morir más de 250 niños en España víctimas del aborto; hoy va a haber más de 250 madres víctimas del aborto. ¿Vas a seguir guardando silencio?.

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Cambio de cultura

La primera luz roja que vi fue cuando hace años comencé a oír hablar desde el think tank Family Watch de la gravísima situación demográfica a la que nos estábamos dirigiendo. En diciembre de 2018, el mes pasado, el Instituto Nacional de Estadística presentó los datos definitivos de nacimientos en España en 2017 y los provisionales del primer semestre de 2018, la conclusión: el número de nacimientos en España ha descendido hasta el nivel más bajo desde que se recogen datos, en 1941. Según Alejandro Macarrón, presidente de la fundación Renacimiento Demográfico, la realidad es que el número de nacimientos ha descendido a niveles del siglo XVIII. Como él mismo explica, este cambio en la demografía no puede explicarse por meras cuestiones económicas, sino aludiendo a un profundo cambio cultural que afecta a todas las dinámicas entre las personas.

La segunda luz roja que observo con creciente frecuencia en el trabajo diario en la consulta con familias, es el cambio en sus prioridades, en las relaciones entre los padres y los hijos y entre los cónyuges. Es evidente que hay una búsqueda cada vez más marcada de que sean otros los que solucionen los problemas de la familia: padres que llevan a su hijo a urgencias del hospital porque se ven incapaces de que se tome la medicina y pretenden que sea el médico de guardia quien se la de; padres que contestan e-mails o mensajes de whatsapp mientras están atendiendo a la consulta de su hijo; padres que piden que les escribamos la carta de los Reyes Magos de sus hijos, porque ellos no saben qué les conviene; hijos que imponen a sus padres aficiones, horarios, menús y caprichos bajo amenaza y cumplimiento de auténticas agresiones verbales y en ocasiones físicas.

La tercera luz roja es la puesta en marcha de políticas educativas y sociales neocomunistas enmascaradas bajo los términos de ideología de género y feminismo de género, impuestas en la sociedad bajo el esquema cultural del “pensamiento único”: Quienes no estamos de acuerdo con esas ideas no podemos formar parte de la sociedad que están pretendiendo crear y debemos ser condenados al ostracismo. Desde esta visión el estado tiene la potestad de educar a los niños ya que los padres no son profesionales y están por tanto incapacitados para ejercer la educación. Se les educará de acuerdo a los principios de esta ideología, aún cuando los padres no quisieran.

Es evidente que se está produciendo un profundo cambio cultural.

La característica fundamental de esta nueva cultura y que puede servir para denominarla es el individualismo.

El objetivo fundamental de los miembros de esta sociedad es la realización personal a través de la autosatisfacción.

YO soy el centro de mi vida. El objetivo fundamental de cada individuo debe ser su propia realización y todo lo demás (y todos los demás) puede(n) servir a este fin.

Desde esta perspectiva puede haber diferentes niveles de complejidad. Si tengo un nivel de inmadurez suficiente, me conformaré con tener alimento – que me idealmente proveerán mis padres – y un trabajo que me satisfaga y a su vez que cubra las aficiones que me plazcan y me acerquen a un sentimiento momentáneo de saciedad.

Si por el contrario tengo una organización mental más elaborada, puedo aspirar a tener satisfacciones más complejas, tales como el prestigio, el reconocimiento social – merecido o sencillamente mediático, vía facebook, instagram, etc. incluso aspirar a la satisfacción a través de la cultura o incluso del voluntariado.

Desde que en los años 60 y 70 se desarrolló el concepto de “sentirse realizado” y a las mujeres se les dijo que para lograrlo debían incorporarse al mundo laboral se nos ha inculcado que únicamente en ese ámbito podemos alcanzar la “realización personal”. Es el trabajo, y no la familia, el que nos permite sentirnos realizados. Más aún, con frecuencia la familia es un obstáculo para la realización personal.

Así se entiende que el matrimonio como prioridad vital sea un absurdo. ¿Cómo voy a comprometerme para toda la vida?, yo estaré a tu lado mientras tú me sirvas para satisfacer mi desarrollo personal y, recíprocamente, ¿cómo te voy a pedir que te cases conmigo para siempre, si tengo plenamente asumido que no soy lo más importante en tu vida?

¿Y los hijos?, ya no son el fruto natural de una unión vital entre un hombre y una mujer, sino que son uno más de los elementos de satisfacción para mi desarrollo personal. Si tengo hijos será si me apetece y cuando me convenga: cuando mi carrera profesional esté encauzada y tenga las posibilidades de darles una red de atención que me permita continuar con el objetivo de sentirme realizado: guardería y colegio de 8:00 hasta las 17:00 y después, si hace falta, actividades extraescolares.

Los hijos ahora son considerados – de manera completamente irreal – un derecho individual. Nada ni nadie puede privarme de tener un hijo cuando quiera, sean cuales sean mis circunstancias: casado, soltero o con 61 años, y por tanto cualquier método es igualmente legítimo: adopción, fecundación in vitro o compra de un niño a través de la mal llamada “maternidad subrogada”.

De igual manera se nos impone como un derecho el poder terminar con la vida del no nacido si “no es el momento adecuado a mis circunstancias”.

En esta cultura individualista todos, TODOS – novios, cónyuge, padres, hijos, vecinos – somos únicamente medios potenciales para satisfacer al otro en su búsqueda de sentirse realizado.

Resulta completamente lógico en este entorno la aparición y el crecimiento de idealismos ecologistas, animalistas y veganos. El ser humano, por su capacidad de abstracción y raciocinio necesita ideales a los que mirar y con los que vivir, pero en una sociedad característicamente individualista y con una carga ideológica neocomunista tan fuerte, en la cual la persona es despreciada, se hace necesario buscar ideales en otros lares: el planeta y sus animalitos. En la búsqueda de la trascendencia – inevitable en el ser humano – carece de sentido seguir mirando a nuestros congéneres y menos aún a Dios, y se vuelve, como en las creencias de las culturas primitivas, a la tierra y al resto de sus habitantes.

Lógicamente una sociedad apoyada en estos principios tiene como perspectiva un crecimiento de la soledad hasta dimensiones pandémicas.

Cuando el ser humano, después de una vida cuyo objetivo haya sido primordialmente su realización personal a través de la autosatisfacción, se vea incapacitado para alcanzarla deberá recurrir casi inevitablemente a la eutanasia, de ahí la urgencia de algunos por aprobarla en nuestro país.

Los economistas insisten en que muy pronto no va a haber dinero para pagar las pensiones de los jubilados, y nos azuzan con el miedo a la pobreza en la vejez, pero estoy convencido de que ese es el menor de los problemas. Oía en la radio que en Japón, que tiene unas características demográficas similares a las nuestras, se venden ya más pañales para ancianos que para niños. La cuestión no está en si tendremos dinero para comprarlos, sino quién estará ahí para cambiarnos los pañales cuando seamos viejos.

Buscar la realización personal a través de la autosatisfacción es una visión castrante del ser humano.

El ser humano, como animal, es esencialmente social y como ser racional es inevitablemente espiritual.

Negar esas dos dimensiones, hacer al individuo el fin de sí mismo, es negar la posibilidad de alcanzar el potencial inherente a su código genético, a su esencia.

Yo no soy la persona más importante en mi vida. Mi realización personal está en lo que aporto a los demás, no a la sociedad, sino a personas concretas, mi cónyuge, mis padres, mis hijos, mis hermanos, mis amigos y, en mi caso, mis pacientes, aun cuando lo que aporte sean únicamente necesidades.

Hay quien dice que el momento que vivimos es el comienzo de la era del poscristianismo. Si contraponemos esta sociedad esencialmente individualista a la frase que D. José Pedro Manglano afirma que caracteriza(ba) a los (primeros) cristianos: “sabe decir sí a los hermanos quien sabe decir no a sí mismo”, sin duda la cultura del poscristianismo ha llegado.

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Regalos de Navidad.

¿Cómo podrán los Reyes Magos transportar tantísimos regalos? ¿De verdad sólo usan tres camellos, o esos son sólo los que nos enseñan? Son misterios que nunca llegaremos a descubrir pero que cada año despiertan mi curiosidad.

Me gustaría, desde la más sincera humildad, poner mi pequeño granito de arena y dar alguna idea a los Reyes Magos para que, conservando todo su amor, no hagan más locuras de las estrictamente necesarias.

1) A pesar de que las listas que escriben los niños a los Reyes pueden están cercanas al concepto matemático de GOOGLE – “número más alto conocido sin llegar a ser infinito” -, no es en absoluto recomendable intentar cubrirla. Así que al margen del presupuesto que podamos haber establecido por cabeza, mi recomendación es marcar un MÁXIMO de regalos por persona, muy especialmente si es niño. En concreto mi recomendación son, como MÁXIMO, cinco regalos (5).  Cinco en TOTAL. La cuestión entonces está en distribuirlos.

Veamos, si nuestros hijos tienen la suerte de tener a sus cuatro abuelos, es habitual que los Reyes dejen alguno en cada una de sus casas (ya van dos regalos). También es frecuente que dejen un regalo en casa de los padrinos – pensemos que son un matrimonio – (ya van tres), así que bastaría con que en casa los Reyes Magos trajeran 2 regalos. (Si los padrinos no son matrimonio y cada uno le pide a los Reyes un regalo, en casa basta con que los Reyes dejen un regalo). Si, si, ha leído bien, basta con que en casa dejen UN (1) regalo.

CINCO REGALOS EN TOTAL como máximo, si no lo alcanzamos y nos quedamos en UNO, es fantástico. – (no vale hacer la trampa de pedir 5 al Niño Jesús para que lo traiga el 25 de diciembre y otros 5 a los Reyes).

Cinco regalos es la cantidad que  el cerebro del niño (y también un adulto) puede asumir sin provocar ninguna sobredosis de egoísmo, autosuficiencia, o “melomerezcotodo”.

Cada vez conozco más niños con el síndrome de “melomerezcotodo”. Son niños difícilmente soportables hasta para sus padres quienes, en ocasiones, también lo sufren: “me merezco ir al gimnasio” (o a padel o a la “desconexión” que sea), “me merezco un trabajo que no sea mileurista (y por eso llevo tres años en el paro)”, “me merezco una pareja que no se le hayan caído las carnes (y por eso cambio tan a menudo)”, “me merezco cambiar de móvil, porque en el que tengo ya no me caben más selfies”.

El síndrome de “melomerzcotodo” está causando estragos en los matrimonios, en las relaciones entre los padres y los hijos y en las relaciones laborales.

2) Regalar algo que si no se lo traen los Reyes Magos, nunca lo tendría. ¡SEAN SORPRENDENTES! ¿Un móvil? ¿De verdad? ¡Vaya regalo cutre!. Por caro que sea. ¡Va a tener uno el resto de su vida!. No solo va a tener móvil el resto de su vida, sino que lo va a tener ¡como máximo! a 3 metros de distancia. (Mire ahora a su alrededor y localice el suyo, ¿a qué distancia está?). Un querido amigo que regenta varios tanatorios confirma mis sospechas: “Ya no tiene nada de raro que pidan que se les entierre con el móvil”. Ahí lo dejo.

Reyes Magos, por favor, que se note vuestra condición, regalar algo que pueda recordarse muchos años más tarde. (Ya ni me acuerdo cuándo me regalaron dos entradas para ir al teatro, pero el regalo nunca lo olvidaré).

Regalen flores, aunque sean efímeras. Pero el mensaje es evidente: Te quiero.

Regalen algo que pueda ser recordado porque en su esencia conlleva belleza.

Regale algo que no se encuentra en amazon. Verá como sorprende.

3) Sería buenísimo que los Reyes Magos trajeran a cada miembro de la familia un regalo de tiempo. Sí. Que trajeran una tarde o un fin de semana.

“Vale por una tarde entera dedicada a jugar a lo que tu quieras con tu padre – ¡SIN MÓVILES, TABLETS, VIDEOJUEGOS, NI NADA!”.

“Vale por un día y una noche con tu cónyuge en un lugar tranquilo – ¡SIN MÓVILES NI NADA!”. (El lugar tranquilo puede ser nuestra casa, sin niños, sin armarios que ordenar, sin “temas urgentes que responder”, solos tu y yo). Si esto le suena a aburrimiento y no sabría que hacer 24 horas a solas y “sin nada que hacer” con su cónyuge, busque ayuda urgente. Muy urgente. NO lo digo de manera retórica, lo digo muy en serio. Si pasar 24 horas en casa con su cónyuge le huele a aburrimiento su vida está en grave peligro. Busque ayuda.

“Vale por una tarde entera con la abuela en donde ella elija”.

Por supuesto los regalos de tiempo deben cumplir dos requisitos:

a) Debe ser tiempo compartido – nada de tiempo para ti solo.

b) Deben llevarse a cabo en un máximo de un mes desde que se entregan, ya que de lo contrario lo más probable es que duerman el sueño de los deseos no cumplidos.

4) Si su hijo todavía está en edad de juguetes: ¡QUÉ SEA DIVERTIDO!. Qué manía les ha dado a algunos padres con los dichosos “juguetes didácticos”. ¡Qué pesados!. El juguete debe divertir NO enseñar.

De verdad que estamos locos. Ahora está de moda el “juguete didáctico” y a la vez “la enseñanza lúdica”. ¿Por qué no dejamos las cosas en su sitio natural?: “juguete lúdico” y “enseñanza didáctica”?

5) Cuando los hijos son mayores, no importa la edad que tengan – como si tienen 44 años , padres, por favor os lo pido, no os los llevéis de compras a “hacer de Rey Mago”. Es la forma más triste de matar una de las pocas ilusiones que nos quedan. No hagáis “como si no”. No hagáis como si los Reyes Magos no existieran.

Feliz Navidad.

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