Formación en Método INPA© – AMÉRICA

El próximo sábado 14 de diciembre tendrá lugar el MÓDULO 1 del método INPA © en horario adecuado para el continente AMERICANO (aunque podrán realizarlo online desde cualquier punto del mundo, también desde España).

La formación será on-line en directo:

Modulo I: Introducción al método INPA ©– Funcionalidad del sistema nervioso central y su papel en el desarrollo, aprendizaje y conducta del niño.

Objetivo: Comprender la función de las diferentes estructuras del sistema nervioso central en el desarrollo, la conducta y el aprendizaje para entender sus dificultades, su potencialidad y cómo trabajar con ellos.

Modulo II: Método INPA © – bases de la evaluación.

Objetivo: Comprender los objetivos de la evaluación y conocer las funciones básicas del desarrollo que tendrán un papel en el funcionamiento general del niño. Comprender la evaluación en un caso y acercarse al papel de la familia.

A quién está dirigida esta formación: Profesores, psicólogos, logopedas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, estudiantes de estos grados y padres de niños y jóvenes con dificultades en su desarrollo y en su aprendizaje, diagnosticadas o no.

Si quieres más información, pincha en los siguientes enlaces:

Presentación

Módulo1

Módulo2

Inscripción

Los siguientes módulos serán adaptados a las necesidades, funciones y profesión de los
participantes, siendo los dos primeros imprescindibles para la continuidad de la formación.

¡Os esperamos!

Nacho Calderón

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Formación en el Método INPA ©

Por fin, después de 28 años de trabajo y estudio, hemos pensado que es el momento de dar un paso adelante y comenzar a formar a otros profesionales en el método INPA ©.

La formación podrá ser tanto presencial como on-line:

Modulo I: Introducción al método INPA ©– Funcionalidad del sistema nervioso central y su papel en el desarrollo, aprendizaje y conducta del niño.

Objetivo: Comprender la función de las diferentes estructuras del sistema nervioso central en el desarrollo, la conducta y el aprendizaje para entender sus dificultades, su potencialidad y cómo trabajar con ellos.

Modulo II: Método INPA © – bases de la evaluación.

Objetivo: Comprender los objetivos de la evaluación y conocer las funciones básicas del desarrollo que tendrán un papel en el funcionamiento general del niño. Comprender la evaluación en un caso y acercarse al papel de la familia.

A quién está dirigida esta formación: Profesores, psicólogos, logopedas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, estudiantes de estos grados y padres de niños y jóvenes con dificultades en su desarrollo y en su aprendizaje, diagnosticadas o no.

Si quieres más información, pincha en los siguientes enlaces:

Presentación

Módulo1

Módulo2

Inscripción

Los siguientes módulos serán adaptados a las necesidades, funciones y profesión de los
participantes, siendo los dos primeros imprescindibles para la continuidad de la formación.

Comenzaremos con el módulo de introducción, el próximo sábado día 30 de noviembre, de 9:00 a 14:30 – hora de España.

El módulo 2 lo realizaremos el sábado 1 de febrero de 2020, de 9:00 a 14:30 – hora de España.

Para las personas del continente americano próximamente abriremos los módulos en un horario que sea compatible con ellos. Será muy pronto, no os preocupéis.

¡Os esperamos!

Nacho Calderón

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Contra instagram

La primera en la frente. Para los que consideren que para criticar algo hay que conocerlo admito que nunca he usado instagram. Tan solo he visto un par de stories (creo que así se llaman) que me han enseñado alguna de mis hijas y poco más. Eso sí, la red social en sí, las instagramers, y muchas de las historias que ahí “se suben”, es parte de la conversación cotidiana en mi casa.

Por contextualizar, para que se pueda entender de donde vengo, cuando tenía más o menos dieciocho o diecinueve años, mucho antes de que internet estuviera disponible en ningún hogar de España, tomé la férrea decisión (y la he mantenido) de que cuando viviera en mi propia casa NUNCA entraría ninguna revista de cotilleo (pensaba entonces en la revista HOLA) – como no entraba en la casa donde crecí; ni se verían ese tipo programas en la televisión (pensaba en “Corazón, corazón”, etc.) que sí se veían en mi casa.

Ya desde entonces mirar lo que hace gente que ni conozco, – ni espero, ni deseo conocer – me provocaba una reacción de repulsa bastante fuerte. Más aún, desde entonces comprendí que si exhibir las partes íntimas del cuerpo o mostrar ante una cámara actos sexuales a cambio de dinero se considera pornografía, igualmente debería valorarse la exhibición pública de la intimidad personal y familiar.

Partiendo de esta base, consideremos instagram.

Instagram excita la actividad de dos tipos de personalidad, o más bien, dos tendencias de personalidad muy probablemente presentes en mayor o menor medida en todos.

Por un lado está el lado “exhibicionista”. El deseo de ser (ad)mirado es intrínseco al ser humano, excepciones incluidas entre las que no me encuentro. Hace ya 60 años que Vance Packard, uno de los primeros sociólogos (aunque era economista) dedicado al estudio del consumismo, publicó su obra “The status seekers” (“Los buscadores de estatus”). Lógicamente su obra se centraba en la sociedad estadounidense de aquel momento, pero ¿gracias? a la globalización sus conclusiones hoy son extrapolables a nuestro tiempo y a nuestra geografía (aunque estés leyendo este post en la India).

La búsqueda de (ad)miradores – y mejor todavía si lleva dinero asociado – mueve a publicar lo que sea con tal de ganar el reconocimiento en forma de manos con el pulgar elevado o un corazón en medio de una foto.

¿Publicar lo que sea? – lo que sea socialmente aceptable (hoy en día no son excesivas las limitaciones), cool, políticamente correcto (aquí las limitaciones se elevan tanto que alcanzan el nivel de “pensamiento único”), nice, sensiblero, o simplemente “carnaza” que gran parte del público está dispuesta a apetecer sin hacer un análisis básico de idoneidad.

Los exhibicionistas (creo que se llaman instagramers o influencers) se me antojan como la versión digital de las chicas que bailan sobre una escenario agarradas a una barra, haciendo lo posible por atraer el máximo número de miradas (y billetes) posibles.

Por otro lado está la dimensión voyeur de la personalidad. En español diríamos la dimensión “mirona” / cotilla. El ver la vida de los demás por el simple afán de “mirar”.

Sospecho, pero no lo he contrastado, que en muchas ocasiones la persona “mirona” se siente movida por dos cuestiones:

1º.- Admiración / envidia. Igual que al ver en las revistas y programas de cotilleo de “famosos” puede llevar a la admiración por estilos de vida y bienes materiales que se diferencian bastante del suyo; y simultáneamente al deseo de que su vida fuera similar a la de esas estrellas del cine y de la televisión, ex de toreros y futbolistas y demás fauna que habita y subsiste gracias a esos medios de difusión.

2º La constatación de que su vida tiene poco que ofrecer en ese orden de cosas. Quiero decir, que muchos voyeurs preferirían ser exhibicionistas si pudieran o supieran como.

La imagen que me asalta a la cabeza cuando veo a los mirones enganchados a instagram es la de la vieja del visillo, cotilleando qué hacen los demás con su vida, como si su propia vida no tuviera ya suficiente interés (¿no han descubierto lo maravilloso que es vivir, que tienen que ver cómo lo hacen otros?).

Lo más asombroso es que, al parecer, muchas personas basan una parte de su autoestima en la cantidad de mirones – viejas detrás del visillo – que tienen y, peor aún, en cuántos les dan aprobación de su conducta en forma de likes.

¡Hasta ahí podíamos llegar! A mi no me van a pillar pendiente de lo que un desconocido opina o deja de opinar de lo que hago, digo, pienso, opino o respiro.

Quizá no haya nada intrínsecamente negativo en ser un exhibicionista o un mirón en instagram, sin embargo hay dos cuestiones que provocan mi rechazo a esa “red social” y sus semejantes.

En primer lugar es el tufo a falsedad que desprende. Stories creadas para buscar admiración que aparentan una realidad y son recibidas como tal, cuando llevan detrás guiones, tomas repetidas, photoshop, censura y vaciedad.

Si las noticias falsas – fake news – están tan presentes en el periodismo digital, podemos decir que la vida falsa – fake life – es lo que se muestra en las redes sociales.

Estoy convencido de que a partir de una cierta cantidad de ¿seguidores? – creo que así se llaman – los exhibicionistas publican historias mucho más cercanas a un “reality show” que a una muestra de su vida. Y hacen bien, insisto en que considero que exhibir tu intimidad a cambio de dinero es pornografía. Y si hay quien exhiba su intimidad gratuitamente, por el simple hecho de acumular seguidores y “likes”, entonces … convendría que se lo hiciera mirar por un profesional de salud mental.

En segundo lugar es la cantidad de horas que los voyeurs dedican a vivir mirando lo que hacen los exhibicionistas en lugar de vivir su propia (y única) vida.

Mirar “la vida de los otros” – título de la excelente película alemana sobre este tema – (o lo que pretenden hacer creer que es su vida) como forma de ocio. Asombroso.

Por concluir de manera positiva, permíteme recomendar un uso de instagram – y otras redes sociales similares – que considero puede ser no solo útil y entretenido, sino incluso hasta sano socialmente hablando.

En tu cuenta de instagram, facebook o lo que sea, hazte seguidor y admite como seguidores exclusivamente a los miembros de tu familia en primer grado (abuelos, padres, hermanos, tíos, sobrinos, primos, cuñados y suegros) así como amigos con los que has compartido alguna experiencia en los últimos 6 meses.

Si tienes “amigos” con los que no ha compartido nada de tiempo en los últimos 6 meses es el momento de llamarles para quedar lo antes posible o, si te da pereza, sencillamente deja de considerarles amigos.

Si así lo haces tu cuenta quedará bastante reducida en el número de seguidores y de likes que puedas recibir, pero compartirás tu vida con personas realmente significativas. Dejará de ser una búsqueda de admiración para ser una forma de compartir afecto. Ya no será cotilleo, sino interés genuino por esos a quienes quieres.

¿Y deberías incluir a compañeros de clase o de trabajo? Solo si son de aquellos con los que has establecido una relación de afecto tan grande como para llamarles amigos. Si no has compartido nada de tiempo con ellos fuera del colegio, la facultad o el trabajo, no les admitas en instagram ni en facebook.

Al tener una cuenta tan reducida el tiempo que le podrás dedicar a ser un “mirón” de los demás, en este caso probablemente ya la palabra mirón ni siquiera sea adecuada, será muy limitado y habrás ganado muchísimo tiempo para hacer cosas significativas en TU propia vida.

Si alguien se pregunta cómo es posible que detestando tanto instagram permita que mis hijos hagan uso de esa red social diré que soy un férreo creyente en la libertad humana. Entendiendo, como tan magníficamente explicó San Pablo, que nuestra libertad consiste en elegir de qué nos hacemos esclavos (Rom. 6, 16).

Mis hijos deben elegir si se hacen esclavos del ocio mirando la vida de los demás y recibiendo recompensas sociales de personas que ni conocen ni tratan en carne y hueso o esclavos del ocio exclusivamente en vivo y en directo, con gente a las que pueden tocar, abrazar, y compartir mucho más que manitas con pulgares elevados o corazoncitos.

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Vivir enamorado/a

¿Has considerado alguna vez si te gustaría vivir siempre enamorado/a? ¿Qué te parecería poder vivir enamorado/a el resto de tus días? Si la idea te resulta atractiva, te propongo un trato.

En primer lugar establezcamos los términos. ¿Cuánto estás dispuesto/a a pagar? Te estoy ofreciendo la posibilidad de vivir cada uno de los días del resto de tu vida enamorado/a, ¿cuánto dinero crees que vale?.

NO te pregunto cuánto puedes pagar, lo más probable, si lo piensas bien, es que no tengas la cantidad suficiente para cerrar el trato, pero olvídate de si puedes o no puedes, solo dime ¿cuánto crees que vale la opción de vivir enamorado/a el resto de tus días?

Probablemente hayas llegado a una cantidad global, a una cifra total por el trato, y lo más seguro es que sea o bien “cero” o bien una cifra astronómica, lo que hace que nos manejemos en un plano demasiado abstracto. Bajemos a un terreno más concreto, pensemos en una cifra diaria.

¿Cuánto pagarías cada día por vivirlo enamorado/a hasta la médula?, pero ojo, el trato no permite vuelta atrás, si lo aceptas tendrás que pagarlo cada día. NO vale decir con el tiempo “ya me cansé”, o “me rindo”. El trato es vitalicio. Y recuerda que no quiero saber cuánto puedes pagar, sino cuánto crees que debe costar.

¿Cuánto cada día?, ¿ya lo sabes?, ¿ya tienes la cifra?, bien. Ahora permíteme que le dé la vuelta al trato.

NO te voy a pedir que me pagues esa cifra, tranquilo/a, te la voy a pagar YO.

¿No está mal, no?. Cada día te voy a pagar esa la cifra que has pensado y además vas a vivir enamorado/a. El trato no puede ser mejor. Seguramente estarás pensando que hay trampa. NO, no hay trampa. Pero queda por establecer qué vas a hacer tú en este trato.

Si yo te voy a pagar esa cantidad que tú has decidido, lo que tú consideras que vale estar enamorado/a cada día de tu vida, tú tendrás que hacer algo a cambio.

¿Qué harías tú por ese dinero? ¿Qué estás dispuesto/a a hacer por una cantidad así?

Si yo te pago ese dinero, ¿aceptarías a no ir al gimnasio, o no ir al padel cuando él o ella te pida que te quedes en casa?, ¿aceptarías pasar todo el día sin poner mala cara, intentando hacer la vida superagradable a todos los que están cerca de ti?, por esa cantidad, ¿harías lo que te pide la persona de quien quieres vivir enamorado/a sin protestar?, si yo te pago eso que tú dices que cuesta económicamente vivir enamorado/a ¿estarías dispuesto/a a dejar de llevar cuentas de todo lo que la persona de quien quieres vivir enamorado/a deja de hacer por ti?

Si tu respuesta es que sí, que por ese dinero estarías dispuesto/a a hacer lo que fuera ¡HAZLO!.

Yo naturalmente no te voy a dar un céntimo. Pero eres tú quien has puesto un valor económico a “vivir enamorado/a cada día del resto de mi vida”, y tú has pensado que por ese dinero estás dispuesto/a a hacer lo que sea. Pues HAZLO.

Si no estás dispuesto/a a hacerlo porque no hay dinero de por medio, entonces tú no quieres vivir enamorado/a cada día, tú quieres el dinero.

¿O es que tú quieres vivir enamorado/a cada día de tu vida, pero no hacer nada para que eso ocurra?. Que sea porque sí.

O quizá estás dispuesto a vivir enamorado/a cada día, siempre y cuando la otra persona haga lo que tú quieres: que te dé los mimitos que tanto te gustan, “que aprecie todo lo que yo hago”, que te escuche cuando necesitas hablar, que sepa dejarte “tu espacio”, que tenga detalles, etc.

En tal caso estás dispuesto/a a vivir enamorado/a solo si recibes algo a cambio.

Mi trato consiste en que TÚ vivas enamorado/a cada día de tu vida, no en ser correspondido/a ni que la otra persona se comporte de manera recíproca. Para eso no hay trato ni dinero posible.

Tampoco he dicho en ningún momento que vayas a ser feliz. Si logras vivir enamorado/a cada día lo más probable es que tengas muchísimos momentos de felicidad, pero también tendrás momentos de sufrimiento.

Y sin duda, esto sí lo puedo garantizar, tendrás que hacer muchos sacrificios.

Ya nos lo enseño Santa Teresa de Calcuta: “El amor crece con los sacrificios”.

Si no estás dispuesto a hacer sacrificios, no estás en absoluto dispuesto/a a vivir enamorado/a.

Mira, no hay dinero en el mundo que pague vivir enamorado/a cada día de la vida. NO HAY DINERO. Es lo más maravilloso que puede sucederte, pero no ocurre porque sí.

Si pretendes vivir enamorado/a cada día sin hacer nada, más pronto que tarde dirás “ya no siento lo mismo”, o incluso “ya no siento nada”.

¡Pues claro! Si es que el amor no es simplemente un sentimiento (¡Gracias a Dios!). Es una decisión que se debe poner en acción. Pero no un día, sino todos los días. Cada día.

Si para vivir enamorado/a necesitas que la otra persona te corresponda, o se comporte como tú deseas, o esté a la altura de TUS criterios, o si crees que va a suceder porque un día dijiste “sí, quiero”, perdona que te diga que eres muy inmaduro/a. Pero mucho.

Vivir enamorado/a cada día depende de ti. Solo de ti. De lo que tu hagas, de cuánto te entregues. Cuanto más te entregues, más enamorado/a vas a vivir. Si además sabes acoger la entrega del otro – sin esperarla, sin juzgar si se entrega mucho o poco, sin ponerle ni un pero, entonces prepárate a tener muchísimos momentos de felicidad.

¿Quieres vivir enamorado/a cada día? Lleva las cuentas de lo que tú no das y deja de llevarle las cuentas a la otra persona de lo que no entrega como a ti te gustaría.

Lamento no poder llegar a un trato contigo. Ni tu ni yo tenemos el dinero necesario. Ni todo el dinero de los que salen en la lista de la revista Forbes podría lograrlo. Pero puedes hacer un trato contigo mismo/a: puedes decidir vivir enamorado/a cada día de tu vida, y entregarte por completo apreciando cada gesto, cada mirada, cada cosa que haga la persona que tanto amas (sea mucho o sea poco) como lo que es, un don. Funciona.

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El mejor colegio (católico) del mundo

Cualquier colegio tiene como objetivo formar a sus alumnos – enseñar, dotar de habilidades cognitivas y físicas y colaborar en la educación que llevan a cabo los padres.

Hay, entre todas las posibles, unas medidas objetivas que en España – como en muchos otros países – parecen tener especial relevancia: el porcentaje de aprobados en la prueba de acceso a la universidad, la nota media obtenida por el conjunto de los alumnos presentados a esta prueba  y la cantidad de exámenes internacionales de inglés que aprueban sus alumnos.

A priori, cuantos más alumnos aprueben la mencionada prueba, cuanto mejor sea la media de sus notas, y cuantos más exámenes de inglés aprueben sus alumnos, mejor será el colegio.

Cualquier colegio tiene estos datos en el frontispicio de su publicidad – bien sea en su página web, en los folletos o en las presentaciones que hace a los padres de sus alumnos – hay que mantener a los clientes contentos (y hoy en día son mayoría los padres que fijan su interés máximo en esos datos)

Para conseguir esos objetivos da igual que el colegio sea de carácter religioso o aconfesional.

¿Qué aportan entonces los colegios católicos hoy en día? Muchos padres me dicen que buscan un colegio que “comparta nuestros valores humanos”. Pero lo fundamental es lograr que los alumnos puedan optar a la educación superior de mayor calidad y que con el máximo de opciones posibles. En otras palabras: que saquen la mejor nota posible en las pruebas de acceso a la universidad y que sepan mucho inglés (gramática en realidad). Lo demás es considerado (MUY) secundario.

Siendo esta la situación hace varios años me llegó una información que me ha dado bastante que pensar. Me comentaron que un sacerdote de Madrid desea abrir un colegio (¿otro?) con un objetivo principal distinto al planteado hasta ahora.

Su deseo es abrir un colegio en el que TODOS sus alumnos lleguen a ser SANTOS. Este objetivo marcaría la actividad de todo el colegio.

La propuesta inicialmente me sorprendió. Pero … ¡ no está nada mal!.

Enseguida pensé que, en realidad, ese debería ser el objetivo prioritario de cualquier colegio de titularidad católica, porque conseguir una nota muy alta en la prueba de acceso a la universidad o que los alumnos aprendan mucha gramática inglesa, lo puede conseguir cualquier colegio, pero que sus alumnos lleguen a ser santos … eso solo es competencia de los católicos.

Además creo que si algo falta en nuestra sociedad no son ingenieros, médicos, arquitectos y físicos (por nombrar las profesiones de prestigio), ni tampoco maestros, enfermeros, psicólogos, logopedas, etc. (por nombrar a algunas de las muchas que no tienen el prestigio merecido). Nuestra sociedad adolece de SANTOS. Y si los colegios católicos no tienen ese objetivo como absolutamente prioritario, pues ya me contará usted quién va a luchar por ello.

Por otro lado, no es en absoluto incompatible con el objetivo mencionado anteriormente. Más aún, es evidente que hay una relación directa. Recordemos que para alcanzar la santidad se debe demostrar en primer lugar que se han vivido las virtudes humanas en grado heroico. Así que si queremos que los alumnos sean santos tendrán que llegar a la heroicidad en los estudios (luego sacarán la nota que puedan, ese dato concreto será secundario). Pero en el sentido contrario no funciona. Sacar la mejor nota del mundo o saber mucha gramática inglesa NO te hace santo. Peor aún, si lo consigues con la intención equivocada resta puntos (destacar frente a los demás, ser admirado, recibir premios, poder estudiar una carrera con la que después gane mucha pasta, etc.).

Soy consciente de que si se alcanza la esperanza de vida en la España actual, el colegio sólo habrá supuesto el 15% de su tiempo, y por tanto, los alumnos tendrán tiempo más que suficiente como para “perder” toda la santidad que podían haber logrado en sus años escolares, pero si los colegios pusieran la santidad como objetivo prioritario, estoy seguro que un porcentaje significativo de sus “exalumnos” lucharían por serlo a lo largo de toda su vida.

Hoy solo luchan por ser profesionales con un buen sustento salarial y prestigio social. ¡Ah! y por no depender económicamente más que de sí mismos.

Estoy convencido de que no hace falta abrir un nuevo colegio cuyo objetivo primero y fundamental sea que todos sus alumnos sean santos. Lo que hace falta es que algún colegio de titularidad católica de los muchos que ya existen se lo plantee. Cuantos más mejor. Pero si hubiera uno, solo uno, ya sería un logro impresionante.

Por si algún directivo – o algún capellán – de algún colegio quiere asumir el reto, permítame humildemente proponerle una idea. Una de las medidas más eficaces, más directas para acercarnos a vivir en el Corazón de Jesús es la adoración al Santísimo Sacramento. Cualquiera que tenga el privilegio de pasar una hora a la semana de adoración frente al Santísimo le podrá decir como el Señor aprovecha esa hora para colmar y rebosar de gracias el corazón del adorador. Si en los colegios hubiera diariamente adoración al Santísimo Sacramento desde la hora de apertura hasta la hora de finalización de las clases, de lunes a viernes, la vida de los alumnos, de los profesores, de los cocineros, del personal de limpieza y de los directivos, de los padres y de muchos de los abuelos de esos alumnos cambiaría en manera y grado que hoy no podemos sospechar.

Soy plenamente consciente de la dificultad que implica poner en marcha una adoración al Santísimo cuasi permanente. Si el horario del colegio es de 9:00 a 17:00 horas, son 8 horas diarias, lo que implica que cuarenta personas deben comprometerse a estar una hora semanal ante el santísimo en un horario muy estricto. Si se quisiera hacer turnos de media hora, tendrían que ser 80 las personas que adquirieran el compromiso semanal. Muy difícil. Pero ¿alguien se atreve a decir “no merece la pena”?

Considerando la dificultad me atrevo a proponer comenzar los jueves – día eucarístico – en la última hora lectiva, de 16:00 a 17:00 por ejemplo, e ir aumentando días y horas según van surgiendo personas que comprenden que la Adoración al Santísimo no es un lujo sino una necesidad.

¿Se imaginan cómo cambiaría un colegio si la mayor preocupación de los profesores, de la dirección y de los padres fuera conseguir que todos llegaran a ser santos (naturalmente ellos inclusive), en lugar de la dichosa nota en las pruebas de acceso a la universidad?

¿Se imagina cómo cambiaría la capacidad de motivación de esos profesores hacia el aprendizaje y el estudio?

Yo no. No puedo ni imaginármelo.

Por supuesto esta solo es una idea. Si la dirección de un colegio se planteara SERIAMENTE proponerse que sus alumnos llegaran a ser SANTOS, tendría que poner en marcha decenas de medidas de manera diaria. Es MUY difícil, pero insisto en la pregunta: ¿alguien se atreve a decir “no merece la pena”?

Un último apunte, si un colegio quiere fijar su prioridad en lograr que todos sus alumnos sean santos, inmediatamente se percataría que la santidad no entiende de “capacidades”. Todos estamos llamados a ser santos y todos, absolutamente todos podemos llegar a serlo, tengamos altas capacidades o tengamos “discapacidad”.

Si un colegio realmente considera la santidad de sus alumnos como la prioridad mayor, sería un colegio incluyente, no discriminativo. Solo si el colegio es inclusivo podemos plantear que realmente desea que sus alumnos sean santos.

Solo un colegio incluyente puede plantearse llegar a ser el mejor colegio (católico) del mundo.

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Querido profesor

Querido profesor,

¡Bienvenido al nuevo curso escolar! Sé que hoy es un día duro, para muchos el primer día después de las vacaciones lo es, pero espero que haya descansado y recobrado fuerzas, ganas e ilusión por el nuevo año.

Le escribo en relación a uno de sus alumnos. Quizás incluso en alusión a dos o tres de ellos, pero permítame personalizarlo en uno en concreto.

Usted todavía no le conoce, aunque es posible que ya le hayan puesto en antecedentes. En cualquier caso, si no le importa le escribiré sobre él.

Es un niño con capacidades diferentes a las del resto de sus alumnos. No sé si sus capacidades intelectuales son muy superiores a las de la media, eso que antes se llamaba “superdotado” o si tiene algún síndrome genético (Down, Williams, Jacobsen, u otro) o si tiene algún tipo de diagnóstico de esos que van precedidos por la palabra “Trastorno” (por déficit de atención, con hiperactividad, negativista-desafiante, espectro autista, etc.).

Si sé que este alumno va a convertirse en su mayor reto este curso. Por lo distinto que es al resto de sus compañeros sin duda va a ser el que más recursos le va a demandar, tanto intelectuales, como técnicos y afectivos. Es el alumno de quien más va a hablar en su casa y al resto de sus colegas docentes.

Su alumno no ha escogido ser así, no puede evitar comportarse de esa forma que tanto distorsiona el aula, aunque sin duda hay veces que se aprovecha y sabe llevar sus “capacidades diferentes” hasta el extremo del beneficio propio.

Los primeros días de clase este alumno le va a someter a usted a toda una batería de pruebas destinadas a conocer sus límites y saber de qué pie cojea. Créame cuando le digo que una gran parte del éxito o el fracaso del resto del curso depende de qué tal responda usted en estos primeros días. Si usted se muestra excesivamente condescendiente, timorato, o da muestras de inseguridad, va a tener un año bastante difícil. Si por el contrario usted se presenta de manera autoritaria, controladora y distante su año será todavía peor.

Asegúrese de mostrarse tal y cómo le gustaría que fuera el profesor si ese niño fuera su hijo. Cercano pero con control. Ponga límites muy claros con mucho cariño. No tenga miedo en mostrar su autoridad – pero recuerde que la única autoridad que recibe respeto es la ejercida con grandes dosis de afecto.

¿Difícil? A estas alturas de su vocación profesional no seré yo quien le descubra que ha sido llamado a la profesión más difícil de todas, y más cuánto más pequeños sean sus alumnos. (Ya sé que hay muchos que consideran que cualquiera puede ser profesor de enseñanza infantil o de colegio, y que cuanto más difíciles son los estudios universitarios para alcanzar un título más importantes son esos profesionales para la sociedad, pero usted y yo sabemos que los que así piensan no durarían ni tres días seguidos en su aula intentando enseñar a sus alumnos – y si sobrevivieran habrían cambiado de tal modo su punto de vista sobre qué significa ser profesor que sabrían que no hay nada más importante ni más difícil que ayudar a un ser humano a convertirse en persona).

Usted sabe perfectamente cómo enseñar a alumnos con capacidades “normales”, esos que ahora se llaman “neuro-típicos”, niños estándar, pero lo más probable es que en la facultad o en la formación posterior no le hayan explicado cómo ocuparse de este alumno. No se preocupe, usted sabe enseñar, trabajar y sacar lo mejor de los niños y este caso no es distinto. No es un síndrome ni un trastorno con piernas. Es un niño. Trátele como tal y verá como llega muy lejos.

Sin duda este alumno va a exigirle más que los demás, en este sentido usted debe decidir si va a sacar lo mejor de usted, va a obligarse a aprender técnicas que nunca antes no había necesitado, buscar herramientas que consigan mantener la atención, no solo de este alumno sino de bastantes más de su aula; o si por el contrario prefiere seguir usando las mismas técnicas y herramientas que siempre ha utilizado, aunque solo sirven para la mayoría. Debe decidir si convierte a este alumno en la palanca que le lleve a ser mejor profesor al final de curso de lo que es hoy o sobrevivir como pueda este curso, que total es solo un año.

Evidentemente cuando usted se jubile no podrá acordarse del nombre de todos los niños que estuvieron en su aula, pero le aseguro que del nombre de este alumno se seguirá acordando. Probablemente se acordará incluso de sus padres.

Cuando les conozca es muy probable que le resulten también … “especialitos”. Usted sabe a qué me refiero. Todos los profesores a los que he preguntado me han reconocido que alguna vez han oído en la sala de profesores la frase “sus padres son también raritos”. Déjeme explicarle porqué.

La emoción básica que caracteriza a sus padres, aunque son expertos en ocultarla, es la de “miedo”. Tienen miedo a que usted trate a su hijo como un “Down”, o como un “hiperactivo”, como un “autista” o como un “maleducado” y no como el niño que es. Tienen miedo a que usted no pueda darle todo lo que su hijo necesita porque saben que tiene muchos más alumnos en el aula. Tienen miedo a usted no se sienta capacitado a trabajar con su hijo porque saben que no ha recibido formación específica para este tipo de niños. Tienen miedo a que le deje aparcado en una esquina, física o afectivamente.

No se extrañe por tanto si no le hablan de las dificultades que tiene su hijo, o si se empeñan en contarle todas las cosas que hace en casa y lo bien se porta con ellos. Puede que le dé la impresión de que “no quieren reconocer los problemas de su hijo”. Los conocen, los tienen constantemente presentes y saben que tienen que tienen mucho que trabajar, pero quieren que usted entienda que su hijo NO solo es lo evidente, hay mucho más en este niño y temen que usted no lo alcance a ver.

Es posible, aunque puede que en este caso los padres todavía no hayan llegado a este punto, que también estén cansados. Dese cuenta de que han recorrido un camino muy duro. Primero el diagnóstico, ¡menudo palo!, luego decirlo a la familia y a los amigos y soportar a todo el mundo dándoles consejos de cómo deben actuar, a qué colegio deben llevarle, a qué terapias deben ir, etc. aunque nadie en su entorno ha tenido un niño en su misma situación … y después, cada año ¡a jugar a la lotería!: “a ver qué profesor le toca este año”.

No se moleste querido profesor, pero ha habido algún año en que este niño – y estos padres – han tenido muy mala suerte. Les ha tocado un profesor demasiado joven o demasiado mayor, demasiado estricto o demasiado blandito, y seguro que con demasiados alumnos, pero sencillamente no supo hacerse con él, y lo que para cualquier otro binomio alumno-profesor hubiera sido un año más, para ellos dos (y para sus padres) ese curso fue un infierno.

Por eso es posible que sus padres le parezcan “especialitos”, distantes, obsesivos, quizás “excesivamente exigentes”. Vienen después de haber toreado (o haber sido toreados) en muchas plazas.

Haga todo lo posible por hacerles entender que usted quiere ser el mejor aliado de su hijo. Que desea hacer todo que esté en su mano para que su hijo llegue lo más lejos posible al margen de lo que consigan el resto de los alumnos.

Explique a sus padres que sabe a su hijo hay que exigirle por quién es y por lo que verdaderamente puede, y que para lograrlo quiere contar con ellos.

Después de veintisiete años trabajando con alumnos parecidos al que este año está en su clase (no hay dos iguales) sé perfectamente que el profesor es siempre cómplice de su éxito.

Gracias por su trabajo con todos y cada uno de sus alumnos, pero sobre todo gracias por dar lo mejor de usted con este alumno. Nunca se olvidará de él. Él y sus padres a usted tampoco.

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Método Padovan. Módulo I.

rev pratica Mod II febrero 2019REORGANIZACIÓN NEUROFUNCIONAL: MÉTODO PADOVAN

En palabras de la Dra. Sonia Padovan: “El método Padovan® es un abordaje simple y al mismo tiempo muy complejo, como todas las leyes y procesos de la naturaleza. Se basa en una recapitulación de las fases del neuro-desarrollo, usada como estrategia para rehabilitar el sistema nervioso: después de perder sus funciones (como en el caso de un accidente); para impulsar el desarrollo (como en los casos de retrasos del desarrollo); para mejorar la calidad del funcionamiento e integración del sistema nervioso (como en los casos de dificultades de aprendizaje, hiperactividad, etc.), actualmente también es muy usado en los casos de procesos degenerativos del sistema nervioso (como Parkinson y Alzheimer), consiguiendo muy buenos resultados”.

La Reorganización Neurofuncional permite una mejora en la maduración del sistema nervioso y una estimulación de nuevas vías neurológicas, lo que supone una terapia adecuada para muy diversos trastornos (TDAH, autismo, parálisis cerebral, dificultades de aprendizaje, síndrome de Down…etc).

FORMACIÓN EN EL MÉTODO PADOVAN®: La formación básica en el Método Padovan® consta de cinco módulos secuenciales, identificados del I a V, con una duración de cuatro días cada uno y dos revisiones prácticas (del Módulo I y del Módulo II), con una duración de dos días cada una. Además de esto, el alumno debe entregar, después de cursar el cuarto módulo y dos meses antes de cursar el quinto módulo, un registro en video aplicando una terapia completa en un paciente, junto con la descripción del caso clínico y la autorización de uso y reproducción de la imagen del paciente, así como realizar un periodo de prácticas de observación (mínimo de diez sesiones de terapia) y recibir sesiones de terapia en sí mismo -como paciente- (mínimo diez sesiones), en una Clínica Padovan o por un Terapeuta Certificado y autorizado para ello.

REQUISITOS PARA LA FORMACIÓN EN EL MÉTODO PADOVAN®: Profesionales del área de la salud con posibilidad de atención clínica o estudiantes del área de la salud en proceso de formación académica (universitaria) habiendo aprobado, como mínimo, el 50% del total de los estudios. En ambos casos es necesario el envío al organizador de los documentos acreditativos. Dichos profesionales se engloban en las siguientes disciplinas: Psicología, Logopedia, Terapia Ocupacional, Fisioterapia, Enfermería, Medicina, Odontología.

DATOS DEL CURSO:

  • Fechas: del sábado 12 al martes 15 de octubre de 2019
  • Lugar: Centro NEUROFUNCIONAL MADRID C/ Islas Aleutianas núm 3, 28035, Madrid. Líneas de autobús núm 42 y 64.
  • Horario aproximado: de 9.00 a 13.00 y de 14.30 a 17:00
  • Imprescindible traer ropa cómoda para la parte práctica. · Precio del curso completo: 600 € (comida no incluida)
  • Plazas limitadas (se asignarán por estricto orden de inscripción)
  • 3 plazas reservadas para alumnos repetidores con un descuento del 35% del precio total del curso.

INSCRIPCIÓN Y PAGO: Para la reserva de plaza e inscripción en el curso deberá enviarse la ficha rellena así como la fotocopia del título universitario o el documento acreditativo de los estudios en curso a la dirección de correo cursospadovanmadrid@gmail.com

Una vez recibida la documentación y en el caso de disponer de plazas, el alumno recibirá un email con los datos bancarios donde realizar el ingreso o la transferencia del 50% del curso (300€) para la reserva de plaza, indicando en concepto nombre y apellido más “Módulo I Padovan” (el resto del pago se abonará 15 días antes del comienzo del curso).

Tras realizar el pago de la reserva, se debe enviar el comprobante del mismo por email y una vez recibido le será confirmada su plaza.

ANULACIONES: Se devolverá el 50% del importe de la matrícula (150€) en aquellas anulaciones que se presenten con, al menos, 15 días naturales anteriores al comienzo del curso. En el caso de llenarse las plazas disponibles, se abrirá una lista de espera que se respetará tanto para las posibles anulaciones como para la inscripción en el próximo grupo de formación.

Centro Neurofuncional Madrid Calle Islas Aleutianas, 3 28035;

Telf: 91 605 98 78 – Móvil: 689 005 877

Email: centroneurofuncional@gmail.com

http://www.neurofuncionalmadrid.com

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