Día del orgullo gay

Estamos en plena semana del orgullo gay. El próximo sábado será la ya famosa “cabalgata”, en inglés “parade” y reconozco que desde hace años cuando llega esta fecha no puedo evitar sentir una profunda envidia y ansias de réplica.

Me encantaría que existiera un movimiento similar, con la misma repercusión social y mediática que pusiera en primera plana y que abriera los noticieros de las televisiones con las personas con discapacidad.

Antes de que los retroprogres se lancen a desenterrar el hacha de guerra y a pedir mi cabeza, voy a aclarar los términos de la comparación.

Sé que habrá quien se escandalice porque estoy equiparando a personas con una determinada orientación sexual – homosexuales, gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, y otras formas que se me escapan – con personas con una alteración de salud, ya sean genéticas o por otras causas.

Lo único que pretendo equiparar es a un grupo de personas – aquellas con discapacidad (física, intelectual y/o sensorial) – a otro grupo de personas – personas que NO se consideran heterosexuales.

De hecho son dos conjuntos no excluyentes. Estoy seguro de que habrá personas con discapacidad que no son heterosexuales, así que pertenecen a los dos grupos.

Son dos grupos de personas que tienen una característica en común. Ambos grupos de personas – homosexuales, bisexuales, gays, lesbianas, transexuales y otras formas de sexualidad que escapan a mi conocimiento e imaginación – y las personas con discapacidad han sido históricamente perseguidos, culpados, vejados, maltratados, escondidos, mancillados y ridiculizados. Aún hoy lo son.

Las conductas homosexuales siguen estando prohibidas en un gran número de países (musulmanes y comunistas) y las personas que las ejercen siguen siendo perseguidos e incluso ajusticiados. Las personas con discapacidad siguen siendo perseguidos y ajusticiados también en un gran número de países del mundo (primer, segundo y tercer mundo, todo el mundo).

Para que se me entienda claramente. En mi humilde comprensión no existe ninguna diferencia entre el brutal asesinato cometido el pasado 12 de junio de 2016 por Omar Mateen a 49 personas bajo la justificación de que eran gays y/o lesbianas y el aborto cometido a un ser humano bajo la justificación de que tiene algún tipo de discapacidad. Además en ambos casos cada asesinato provoca un mínimo de dos víctimas: el muerto y la madre. En el primer caso sin embargo el ejecutor es simplemente un mal nacido y en el segundo es también un mal nacido pero cuenta con una licenciatura obtenida supuestamente para mejorar la salud, pero que la ha asumido como una licencia para matar.

No sé de dónde salió la expresión “salir del armario”, que tan claramente entendemos referidas a personas no heterosexuales, pero creo que se podría aplicar a miles de casos con personas con discapacidad que durante siglos y aún en este, han sido encerrados cuando no en un armario en una habitación, alejados de cualquier contacto social y de las miradas de cualquier miembro de la sociedad que no fuera sus padres y así evitar el escándalo y la vergüenza que provocaría en sus familias.

Me encantaría que de una vez por todas se permitiera, se facilitara, se subvencionara (con idénticas cantidades) y se reconociera la importancia que las personas con discapacidad tienen en y para nuestra sociedad.

Según la última estadística ofrecida por el Instituto Nacional de Estadística (I.N.E.) que data de 2008 en España había 3.847.900 personas con discapacidad, es decir, un 8,33% de la población española ese año. Es imposible saber la estadística de personas no heterosexuales, ya que según quién haga el estudio los datos son más o menos abultados y más o menos fiables, así que no haré comparaciones. Solo dejo el dato.

Como decía al principio siento envidia del “día del orgullo gay, etc.” y me encantaría que la COCEMFE (Confederación de personas con discapacidad física y orgánica) la FEAPS (Federación española de organizaciones a favor de las personas con discapacidad) y otras asociaciones, federaciones y confederaciones que trabajan y defienden los derechos con todo tipo de personas con discapacidad se unieran para organizar una jornada similar, y que se organizara una grandísima cabalgata de personas con discapacidad, con música, globos y todo tipo de muestras de orgullo por ser PERSONAS. Naturalmente en dicha cabalgata no tendría que haber disfraces. No hay nada que disfrazar. En realidad estoy convencido de que los disfraces – aunque sean simples exageraciones de la condición que pretendo representar – son una muestra histriónica de ocultamiento, y más que mostrar orgullo en realidad disfrazan algún tipo de complejo o vergüenza.

Me encantaría que mi ayuntamiento y los miles de ayuntamientos de España colgaran banderas que representen a las personas con discapacidad, tal y como hay hoy una bandera multicolor colgada en la plaza de Cibeles. Me encantaría que los políticos defendieran con la misma contundencia la dignidad y los derechos de las personas con discapacidad – nacidas o que todavía viven en el vientre de sus madres. Me encantaría que hubiera tantas personas con discapacidad representadas en las series de televisión y presentando programas como las que hay hoy en televisión que son homosexuales, lesbianas, etc.

Me encantaría que se extendiera el término discapacifóbico para referirse a todas aquellas personas que al ver a una persona con discapacidad piensan “más le valdría a su madre haber abortado”. Para aquellos que piensan que por no tener un código genético “estándar” está justificado acabar con la vida de un ser humano en el vientre de su madre. Para todos aquellos que nunca contratarían a una persona con algún tipo de discapacidad, o los que prefieren no trabajar con uno de ellos. También considero discapacifóbicos a aquellos que no permiten la integración de personas con discapacidad en los colegios, en sus colegios.

Me gustaría que las personas con discapacidad tuvieran los derechos y el reconocimiento que han logrado otros colectivos. Me encantaría que sintiéramos alegría al ver a una persona con discapacidad, ya que hay una forma más de ser humano que no es la estándar, la gris, la vulgar, la que es cualquiera.

Yo celebro el día del orgullo de las personas con discapacidad. Y no lo celebro un día al año, lo celebro cada día. Gracias por iluminar el mundo.

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Día mundial del síndrome de Down (salvo en Islandia)

 

El 21 de marzo celebramos el día mundial del síndrome de Down. Era fácil elegir la fecha, se escogió una fecha simbólica: 21/3. Par cromosómico 21, tres cromosomas.

¿Qué celebramos? Para cualquiera que conozca una persona con síndrome de Down le será fácil conocer la respuesta, pero a mi me resulta difícil explicarlo, necesitaría mucho más espacio que un simple artículo.

Lo resumiría diciendo que celebramos la vida.

Hay muchos mitos alrededor del síndrome de Down:

“Son muy cariñosos” – En muchos casos es cierto. En otros no lo es en absoluto. Siempre he dicho que si diéramos a los niños (a todos los niños) el mismo cariño, los mismos mimos y fuéramos tan condescendientes con sus errores y dificultades como lo somos con las personas con trisomía 21, el mundo sería mucho más cariñoso y mucho más sano emocionalmente.

“Son ángeles” – En absoluto. En ningún caso. Son personas de carne y hueso. Hacen pis y caca como cualquier otro. Llegado el momento pueden engañar, mentir, pegar, escupir, desobedecer y hacer cualquier trastada que se le puede ocurrir a cualquier niño. ¿Ángeles? ¡Ja!

“Sufren mucho” – Los estudios indican que tienen un umbral de sufrimiento mayor que la población general. Es decir, son más duros, tanto al dolor físico como el emocional. Sufren, sí, no son ángeles, pero el nivel de sufrimiento vital no les distingue del resto de la población. Al menos no en el sentido que el mito insinúa.

Más allá de los mitos hay una gran realidad que hace del día mundial del síndrome de Down un día especialmente necesario:

Las personas con síndrome de Down están siendo EXTERMINADAS.

El caso paradigmático y que está saliendo a la luz pública en estos últimos días es Islandia. Las noticias dicen que en ese país no ha nacido una persona con síndrome de Down en los último cinco años. NO es cierto. Es en los últimos NUEVE años. Desde 2008.

Podemos pensar que no nos afecta, que eso ocurre muy lejos, que aquí no seríamos capaces.

La realidad es muy distinta. En España los últimos datos publicados son los siguientes:

Total de nacimientos de bebés con síndrome de Down en España (2012-2015).

2012: 306

2013: 304

2014: 286

2015: 269

Se calcula que en España, al igual que en el Reino Unido, nacen aproximadamente el 10% de los niños concebidos con trisomía 21.

El otro 90% son abortados.

En los países angloparlantes los titulares de los periódicos son más elocuentes que en español: “Hacia un mundo sin síndrome de Down”.

El exterminio de las personas con síndrome de Down es solo el comienzo. Conforme vayan mejorándose los sistemas de diagnóstico prenatal se podrá detectar otras formas de alteraciones genéticas que hoy “pasan desapercibidas” a los análisis actuales y podrán ser también abortados.

Es hacia lo que tendemos. Se esconde bajo el subterfugio de “elección personal”, “opción materna” (perdón por el lapsus, quería decir “opción de la mujer”, si se dijera “materna” sería el reconocimiento explícito de que YA es madre, YA tiene un hijo, y lo que le están proponiendo es matarlo), pero lo cierto es que cuando se hace un diagnóstico prenatal de alteración genética a las madres (y los padres) de personas con síndrome de Down se les da una información absoluta y claramente sesgada, manipulada y alejada de la realidad.

En España, probablemente en la mayoría de los países occidentales, hay miles de personas que viven bajo la gravísima incoherencia de pedir, exigir, e incluso “luchar” por la “igualdad” (tienden a omitir voluntariamente qué tipo de igualdad, a mi no me queda duda de que se trata de igualdad en derechos y en deberes) y simultáneamente considerar lícito el aborto selectivo. ¿Existe una forma más grave de desigualdad?

A muchos se les llena la boca con la “libertad de elección”, pero el hecho de que en un país entero, en 9 años no haya habido ni una sola madre, ni una sola familia que haya escogido que su hijo con síndrome de Down nazca, hace dudar mucho de la libertad en ese país. Y hablando de España, en el momento en que alguna prueba sugiere la posibilidad de que el niño venga con síndrome de Down, se pone en marcha una agresiva maquinaria de presión, que por razones de lo políticamente correcto se mantiene cuidadosamente silenciada, pero que es implacable.

Para que un niño con síndrome de Down nazca en España no solo hace falta saber que (en teoría) se es libre de elegir (a algunas mujeres ni siquiera se les da opción), sino que hace falta ser una auténtica heroína para enfrentarse a la presión del establishment.

Nuestra sociedad, la sociedad española del 2017 es mayoritariamente EUGENÉSICA. Está claramente a favor del aborto de personas con discapacidad, o está en la posición de mirar hacia otro lado. “A mi no me afecta, no me involucro”. Eugenesia por pasividad.

Estoy convencido de que nadie, absolutamente nadie, puede tener la capacidad para decidir quien tiene derecho a vivir y quién no. Hoy en día el aborto selectivo en India está haciendo estragos entre la población femenina. Si el bebé concebido es una niña tiene muchas menos probabilidades de llegar a nacer.

Nos aterra y nos repugna pensar que países tan supuestamente avanzados como Estados Unidos puedan mantener la pena de muerte, pero se nos tacha de retrógrados por estar en contra del aborto.

En 1994, Santa Teresa de Calcuta dijo ante el entonces presidente de los Estados Unidos y su esposa, dos de los mayores defensores y financiadores del aborto: “El mayor destructor del amor y de la paz es el aborto”.

Y es que es necesario ser una persona descorazonada (que no descerebrada) para pensar que porque un bebé tenga una alteración genética está justificado abortarle.

Y si tu corazón no puede (o, mejor dicho, no quiere) abarcar a cualquiera, con o sin discapacidad … ¿qué tipo de persona eres?

21 de marzo, día mundial del síndrome de Down. Día de la vida.

Se lo debemos al grandísimo Jerome Lejeune, repito lo que ya escribí en otro artículo anterior “Niños con discapacidad”

“El Dr. Jerome Lejeune, padre de la genética moderna, descubridor de la trisomía 21 así como de otras distintas alteraciones genéticas, denunció en el “Instituto de la Salud” de la ONU que sus hallazgos se estaban utilizando para dar muerte a personas con síndrome de Down (trisomía 21): “This Institute of Health has become an Institute of Death”. Ese día escribió en una carta a su mujer: “Hoy he perdido el premio Nobel”. Vivió toda su vida apesadumbrado por el hecho de que sus descubrimientos lejos de estar siendo utilizados para el bien de la humanidad se estaban usando para aniquilar a una parte de ella.”

Celebra el día mundial del síndrome de Down. Celébralo aunque no conozcas a nadie con trisomía 21 (cada vez es más difícil conocer a alguno, cada vez son menos), pero celébralo porque es también tu día. Celebramos que cada uno de los miembros de la humanidad somos distintos y todos cabemos. Todos valemos.

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Educar en un tiempo de dominio de la tecnología e imposición de la ideología de género

Estimados amigos, en esta ocasión en lugar de escribiros un artículo os invito a ver la conferencia que el pasado sábado 11 de marzo di en el Congreso de la Familia Cristiana y la Familia Católica del Obispado de Alcalá de Henares, que este año contaba con el lema: “Minorías creativas para la renovación de la sociedad”.

Confío en que os guste.

Conferencia sobre el dominio de las tecnologías y la imposición de la ideología de género.

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El sentido de la vida

Cuando era un jovencísimo estudiante de psicología, no alcanzaba todavía los 21 años, tuve el privilegio de asistir a una serie de conferencias impartidas por el doctor Mariano Yela, considerado uno de los padres de la psicología académica en España. De sus conferencias magistrales sobre el desarrollo de la persona me quedó muy marcada una frase: “Lo más importante que debemos enseñar a nuestros hijos es que la vida, bajo cualquier circunstancia, merece la pena”. Lo recalcó en varias ocasiones.

Es una frase a la que he recurrido en numerosas ocasiones. Tanto para uso personal como profesional.

Sin embargo aprovechando la reflexión a la que la soledad inevitablemente nos lleva, en uno de mis retiros emocionales me atreví a cuestionarla. ¿Realmente mi vida merece la pena? ¿Merezco la pena?.

Personalmente, la respuesta es inevitablemente NO.

Ahora bien, una cuestión es establecer una reflexión y otra muy distinta es extraer una conclusión equivocada: la muerte puede esperar.

Mi vivir por vivir, mi ser, per se, yo, no merezco la pena.

La vida junto a mi mujer, sin duda ninguna, ¡eso sí que merece la pena!. Una y mil veces. Ella sí que hace que mi vivir sea algo que, “bajo cualquier circunstancia”, merezca la pena. Como nos recordó el gran maestro, el doctor Vicktor Frankl, el amor es lo único capaz de dar sentido a la vida, y basta el pensamiento de que a quien amamos puede estar vivo en algún lugar, esperándonos, para dar pleno sentido a la vida.

Y cada uno de mis cuatro hijos. Cada uno por razones muy distintas, todas necesarias, cada uno de ellos completando una pieza del puzle de mi vida, ¡sin duda todos ellos hacen que mi vivir merezca la pena!. Solo uno de ellos ya hubiera llenado de sentido mi existir, así que los cuatro me ofrecen sentido para cuatro vidas.

Los niños para los que trabajo, todos y cada uno de mis pacientes, su esperanza, su potencial, su futuro llena de sentido mi día, desde la mañana hasta la noche. Cada vez que abro la puerta para ir a recibir a uno de ellos es una renovación del sentido de vivir. A veces, cuando los pasos a dar en sus vidas no aparecen como evidentes, cuando las respuestas a las siempre pertinentes preguntas de sus padres escapan a mi conocimiento y a mi experiencia, pesa enormemente eso que Milan Kundera supo poner un nombre tan preciso:  “la insoportable levedad del ser”.

En definitiva, esa la conclusión a la que llegué: por mí mismo soy irrelevante.

Vivir tiene sentido por (algunos de) los demás, no por uno mismo.

¡Qué razón tenía el Dr. Yela! La vida siempre merece la pena.

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Letanías de acción de gracias

  • Por el don de la vida, te damos gracias Señor.
  • Por tu Amor infinito, te damos gracias Señor.
  • Por tu eterna Misericordia, te damos gracias Señor.´
  • Por tu Justicia infinita, te damos gracias Señor.
  • Por la concepción inmaculada de María, tu Madre, te damos gracias Señor.
  • Por su fiat y su amor, te damos gracias Señor.
  • Por el nacimiento de tu Hijo en Belén, te damos gracias Señor.
  • Por San José su padre en la tierra, te damos gracias Señor.
  • Por nacer en una familia, te damos gracias Señor.
  • Por nacer en la pobreza, te damos gracias Señor.
  • Por tu Palabra y tu Evangelio, te damos gracias Señor.
  • Por el Bautismo que nos hace hijos tuyos, te damos gracias Señor.
  • Por tu entrega y tu presencia constante en la Eucaristía, te damos gracias Señor.
  • Por la entrega de tu hijo en Getsemaní, te damos gracias Señor.
  • Por darnos a tu Madre y hacernos hijos suyos, te damos gracias Señor.
  • Por la muerte y resurrección de Jesucristo tu Hijo, te damos gracias Señor.
  • Por abrirnos las puertas del cielo, te damos gracias Señor.
  • Por el sacramento de la confesión y el perdón de nuestros pecados, te damos gracias Señor.
  • Por tus ángeles, te damos gracias Señor.
  • Por todos los Santos, te damos gracias Señor.
  • Por la sangre derramada de tus mártires, te damos gracias Señor.
  • Por tu Santa Iglesia Católica, te damos gracias Señor.
  • Por el Sagrado Corazón de María, te damos gracias Señor.
  • Por el Sagrado Corazón de Jesús, te damos gracias Señor.
  • Por hacer nuestro corazón templo del amor entre el Padre y el Hijo, sagrario del Espírito Santo, te damos gracias Señor.
  • Por permitir que nuestro sufrimiento sea corredentor, te damos gracias Señor.
  • Por todas las gracias y dones recibidos sin nuestro conocimiento, te damos gracias Señor.

Te damos gracias Señor por todos los dones que de ti recibimos y te pedimos perdón por nuestra ingratitud. Te pedimos que sigas derramando tus dones sobre el mundo y que nunca permitas que nos alejemos de tu Amor. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

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La la land

No voy a escribir sobre cine, ni siquiera sobre la película homónima a este artículo. Disculpen si el título induce a error. Voy a escribir sobre “la la land”.

También quiero pedir disculpas a aquellos que siguen este blog o tienen la costumbre de leer los artículos que aquí publico. Voy a escribir de política. Mucho me temo, además, que está convirtiéndose en un mal hábito, pero lo veo necesario. Al menos voy a hablar de política relacionada con la educación.

La la land” es una expresión que según el “Cambridge Diccionary” significa: “to think that things that are completely impossible might happen, rather than understanding how things really are” – “pensar que aquello que es completamente imposible puede ocurrir, en lugar de comprender como son realmente las cosas”.

En España llevamos AÑOS permitiendo que ese tipo de pensamiento se trasmita, se instaure y se inculque en una buena parte del alumnado. En los últimos tiempos, la situación (no solo en España) se está agravando.

Vayamos al grano. En España llevamos AÑOS permitiendo que el poder político utilice la educación para el adoctrinamiento, el control y la manipulación de los niños (con la vista muy centrada en el futuro). Me estoy refiriendo, claro está, de manera muy concreta a la ideología separatista en las comunidades autónomas vasca, catalana, balear, navarra e incluso valenciana.

A esta utilización torticera de la educación para el adoctrinamiento ahora se le suma la ideología de género.

Parecen dos ideologías inconexas ¿verdad?, sí, lo parecen, pero comparten esencia, medios y fines.

Comparten esencia porque las dos ideologías son esencialmente falaces.

La la Land, hace referencia a la tierra de la fantasía, de lo absurdo, de lo irreal. Sus referentes más claros son el País de Nunca Jamás (Neverland), ideado por J.M. Barrie, para su libro “Peter Pan y Wendy”, el País de las Maravillas (Wonderland), creado por Lewis Carroll para su libro “Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas”, Euskal Herria, creada por unos cuantos políticos y/o terroristas para justificar conductas injustificables y frecuentemente criminales y Cataluña independiente, que tiene el mismo origen y fin que la anterior. (Resulta obvio, por lo que a nadie se le escapa que el presidente y los representantes políticos de una nación ostentan mucho más poder, reconocimiento y proyección que el presidente y los representantes políticos de una comunidad autónoma, aunque el territorio y la población sean exactamente los mismos. La tentación es evidente, basta carecer de moral para intentarlo).

En Neverland los niños no crecen, son siempre niños, en Wonderland hay alimentos que multiplican el tamaño de Alicia, mientras otros lo reducen, hay cartas parlantes otros seres completamente absurdos y en el mundo de la ideología de género las personas (homo sapiens, al fin y al cabo un animal vertebrado, placentario y mamífero, con otras características, entre las que se incluye el hecho de ser sexuado) eligen su sexo sin que su código genético tenga nada que ver con esa elección. (Como es una mentira tan burda, se inventan un subterfugio verbal, “género”, para intentar enmascarar lo evidente. Se creen que con un dedo pueden tapar el sol).

Comparten los medios porque ambas ideologías, la separatista y la de género, utilizan el miedo para imponerse en la sociedad, mancillan la educación imponiéndose a los niños, exigen, consiguen y retozan en fondos públicos, extraídos a través de los impuestos de los ciudadanos para difundirse, imponerse y enriquecer a sus promotores.

Comparten los fines porque su objetivo ES el control de una población acrítica, manipulada y manipulable y que, más o menos consciente de su seguimiento a un pensamiento carente de cualquier fundamento histórico y/o científico veraz, se mantiene suficientemente avergonzada y acomplejada como para elevar si quiera mínimamente la voz.

Por si estas ideologías totalitarias, manipuladoras y falaces no fueran suficiente, está LA GRAN MENTIRA, la que nuestra sociedad (mundial) ha admitido y ya pocos cuestionan: el aborto. La ideología abortista ha conseguido que sea admitido universalmente y se sigue afirmado sin siquiera carraspear como forma de disimulo que “al abortar no se mata a un ser humano”.

Si admitimos semejante aberración, ¿cómo no vamos a tolerar cualquier otra mentira?

Lo más asqueroso de las ideologías totalitarias y falsas es el uso de la educación para conseguir sus fines.

Cuando la educación se basa en falsedades deja de ser educación para ser una forma burda y repugnante pero eficaz de trasmisión y de control.

Disculpen que sea tan soez, pero cuando pienso en el uso de la educación que hacen las personas que defienden e imponen las ideologías separatista y de género, la imagen que me viene a la cabeza es la de un docente que, a las buenas o a las malas, se ha bajado el pantalón, ha sido sodomizado por el poder político, ideológico, social y/o económico, y en un claro ejemplo de síndrome de Estocolmo hace lo propio con sus alumnos.

Puede que esta imagen resulte excesiva para muchos, pero de igual manera que a cualquiera nos repugna oír de abusos sexuales a un menor, los abusos intelectuales que se dan en las aulas con las ideologías separatistas y de género son, casi, igualmente vomitivos.

Educación y mentira son términos incompatibles y solo pueden ir juntos a través de la perversión.

¡Que estamos hablando de EDUCACIÓN! ¡DE  EDUCACIÓN!, pero como las ideologías totalitarias y liberticidas no reconocen NADA como sagrado – salvo la consecución de sus fines (de poder y económicos) -, no respetan ni a los niños; más aún saben que su manipulación es el gran medio para conseguir su fin. Manipula la enseñanza durante un par de generaciones, y en 20 años tendrás a una gran parte de la población dispuesta a votar a aquellos que defiendan las mentiras que durante su etapa escolar les impusieron.

Cualquiera conoce el adagio “La verdad os hará libres“, y lo utilizan incluso los mayores perseguidores de su autor (Jesús de Nazaret), pero en su corolario está el objetivo y el fin de esas ideologías: “la mentira os hace esclavos“.

Vivimos un momento gravísimo para el futuro, particularmente el de nuestros hijos. Crecer en la mentira incapacita a un ser humano para luchar por la libertad y para alcanzar su potencial, su esencia.

Puede que vivir en “la la land”  sea maravilloso si eres un personaje de un libro, pero para una persona real, de carne y hueso, solo puede ser sinónimo de ser un tonto, sin capacidad para pensar con libertad ni con capacidad crítica porque te han robado el germen, que es la verdad.

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Crisis personal

A los españoles nos gusta la estadística. Nos gusta mirarnos en el espejo de los números, ver si estamos a la cabeza o a la cola de Europa en estos o aquellos valores.

Veamos algunos datos que pueden estar relacionados con los hábitos españoles:

El consumo de ansiolíticos creció un 57% entre el año 2.000 y el 2.012 (la media sería de casi un 5% más por año). El consumo de antidepresivos entre el año 2.000 y el año 2.013 se incrementó un 200%. (Ambos datos según la agencia española de medicamentos y productos sanitarios, del Ministerio de sanidad, servicios sociales e igualdad.) Por supuesto, estamos a la cabeza de Europa.

En el año 2015 se produjeron 101.357 rupturas (divorcios + separaciones + nulidades), un 65% del número de matrimonios contraídos ese mismo año.

El consumo en niveles de riesgo de alcohol en la población española está alrededor del 4,5%.

La patología asociada a internet todavía aporta pocos datos fiables, ya que hay que tener en cuenta que su irrupción y su uso generalizado es realmente reciente. Basta con tener en cuenta que en marzo del 2.000 había 4.000 conexiones a línea ADSL mientras que según la agencia “We are social” que realiza un informe anual sobre el uso de internet en el mundo, en el 2016, en España el 77% de la población tiene acceso a internet. En promedio nos conectamos a internet 3 horas 47 minutos a través del ordenador, 1 hora y 55 minutos a través del móvil y dedicamos 1 hora y 36 minutos a las redes sociales.

Lo que sí sabemos es que las adicciones a internet en general, así como a la pornografía y las redes sociales en particular están comenzando a ser consideradas como una adicciones de creciente preocupación, entre otras cosas por ser adicciones que comienzan en la infancia (a partir de los 10 años).

Pero ¿podemos quedarnos en las estadísticas, que para ser significativas requieren la acumulación de un número muy alto de datos?. ¿Acaso no reflejan las estadísticas situaciones personales, de gran impacto tanto en individuos como en sus familias?

Si nos permitiéramos acceder a la intimidad de los datos que subyacen al incremento en el consumo de ansiolíticos y antidepresivos, al día a día de ese porcentaje de la población que consume alcohol diariamente en dosis realmente peligrosas, a los miles de personas que observan cómo su sueño de vida, su matrimonio, se ha deshecho como un azucarillo en agua caliente o a aquellos que luchan denodadamente por liberarse de las cadenas del abuso de internet descubriríamos unos niveles de sufrimiento que quedan constantemente enmascarados en bajo una velocidad de vida muy superior a la que vivieron nuestros padres y una aparente “normalidad” del día a día del trabajo a casa y de casa al supermercado y de ahí a alguna actividad que logre mantener activo nuestro cuerpo y acallada nuestra mente (pilates, paddle, golf, running o fútbol).

¿De dónde viene todo este sufrimiento?. Lógicamente no es nuevo. Sería una visión pueril y simplista culpar de todo al estilo de vida actual, pero no podemos dejar de analizar los modelos de conducta que estamos generando.

Desde mi humilde entender creo que hemos generado una sociedad altísimamente individualista, superficial y, lo que es peor, profundamente solitaria en la que, a pesar de que las encuestas sigan diciendo que consideramos a la familia como la institución más importante en nuestras vidas, en realidad ésta ha quedado muy relegada y supeditada al éxito laboral.

No en vano el reciente informe presentado por el think tank MILLENIO refleja cómo los jóvenes nacidos entre 1980 y 1999, ven imprescindible posponer el matrimonio y la maternidad / paternidad mucho más allá de lo que realmente desean en aras de alcanzar la estabilidad laboral, lo que está generando unos altos niveles de frustración personal.

El éxito – laboral -, al menos la estabilidad, lo es todo. La familia – incluyendo a los hijos – es secundaria. La estabilidad y él éxito laboral son, necesariamente, un bien individual. La familia, por el contrario, es un bien compartido.

Esta primacía del trabajo frente a la familia solo se puede lograr supeditando la afectividad a la racionalidad.

Antes se nos decía que “los hombres no lloran”. Hoy tampoco se lo permiten las mujeres. Hoy no llora nadie. Hoy ante la desesperación te chutas un ansiolítico + un antidepresivo, o te metes una raya los fines de semana, o encuentras en internet o en el gimnasio el modo de esconder tus sentimientos.

Si la familia es secundaria, si los hijos son postergados, si la entrega ya no es permanente, cuando lo más importante en tu vida (y casi lo único) es tu éxito laboral, ¿dónde queda nuestra afectividad?

El sacerdote D. Pablo Escrivá de Romaní lo expresa magníficamente bien en un video que me reconcilia con youtube:

“Ojalá la gente no acallara el corazón. Ojalá siguiera pensando desde ahí, porque llega un momento en que la gente piensa que madurar es acallar el corazón. Como si el corazón fuera un iluso por lo que sueña. Esa es la mayor deshumanización que hay. Callar el corazón es callar todo tu ser. Es dejar de vivir. Es ponerte una coraza, y es verdad que ya nada te afecta, pero en el fondo estás muerto. Si es que no vives.

“No te afecta nada. ¿Y a eso le llaman sofisticación?, ¿a eso le llaman madurez?. De verdad que es mentira. Es mentira”.

Es necesario y urgente recuperar la dimensión afectiva del ser humano. El afecto, cuando es sano, siempre nos dirige al otro. Cuando es enfermo nos dirige a nosotros mismos.

¿Sociedad digital? Es imprescindible volver a llevar a los colegios, a los niños, la búsqueda de la belleza. Aprender no por acumular conocimiento, o como es el caso hoy en día, por el simple hecho de aprobar, sino por encontrar la belleza.

Hay quien encuentra la belleza en las palabras, en la literatura, hay quien la encuentra entre las moléculas, en la física y en la química; otros en el movimiento, en el deporte y en el baile, y hay quien la encuentra en el pensamiento, pero si olvidamos la búsqueda de la belleza en el proceso de enseñanza, caemos en el racionalismo que nos lleva al éxito laboral y al individualismo.

Las estadísticas las cumplimos nosotros. Usted, yo, su hermano, su marido o su hijo.

No podemos esperar a que las circunstancias cambien para adaptarnos a una forma más humana de vida. Exactamente lo contrario: debemos humanizar nuestra vida para lograr que nuestras circunstancias cambien.

P.d. Al terminar de escribir esta reflexión e ir archivarla en su carpeta correspondiente descubrí, providencialmente, una carpeta en mi ordenador que había creado hace años llamada “frases”. La abrí y solo contenía un documento con dos ejemplos. Este es el primero:

Ortega y Gasset: “Es falso decir que en la vida deciden las circunstancias. Al contrario: las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.”

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