Integración en colegios católicos

Santa Teresa de Calcuta decía que el evangelio se resume en cinco palabras:

“A – MI  –  ME  –  LO  –  HICISTEIS” (Mateo 25, 40).

Esa frase, esa máxima, ese mandamiento nos apela a todos los católicos, en cada interactuación de nuestra vida. Cada vez que tratamos con una persona, tal y como le tratemos, así estamos tratando a Jesucristo.

La respuesta que reciben los padres de un niño con discapacidad – sensorial, física o intelectual – cuando llaman a la puerta de un colegio de titularidad católica – Jesuitas, Salesianos, La Salle, Opus Dei, Legionarios de Cristo, Hijas de la Caridad, Regnum Christi, Agustinos, Ursulinas, Escolapios, etc. – es la respuesta que esas instituciones dan a Jesucristo.

En muchos casos la respuesta es de acogida, es de bienvenida, es una respuesta que refleja en sí misma toda la CARIDAD que debe impregnar cada una de nuestras acciones.

A veces la respuesta es “nunca hemos tenido una persona con discapacidad en nuestras aulas, pero lo haremos lo mejor que podamos”.

En otras ocasiones es “En este colegio no hay integración, pero tráenoslo, y aprenderemos con él”.

PERO la mayoría de las ocasiones, la inmensa mayoría de las ocasiones, los colegios de titularidad católica CIERRAN la puerta a niños con discapacidad.

Lo hacen desplegando todo un elenco de razones bien argumentadas.

1) No tenemos experiencia.

2) El profesorado no está preparado.

3) Tenemos muchos niños en clase, le conviene un colegio mucho más pequeñito.

4) La Comunidad Autónoma (el estado, el ayuntamiento) no nos da apoyos.

5) No tenemos logopeda ni personal de Pedagogía Terapeútica.

Todos los argumentos son ciertos. Ninguno de esos motivos es suficiente NI necesario para cerrar la puerta a un alumno:

  • “No tenemos experiencia”. ¿enseñan a niños?, ¿cuántos años lleva su institución enseñando niños?, porque los padres quieren inscribir a un niño en su clase, ni es un monstruo (lo monstruoso es su actitud hacia la discapacidad) ni es un síndrome con piernas. ¡Es un niño! ¿Tienen o no tienen experiencia enseñando niños?
  • “El profesorado no está preparado”. ¿Han hecho algo por prepararlo? ¿Tienen la más mínima intención de formarle? ¿Incluye su programa de formación del profesorado alguna referencia a la integración e inclusión de niños con discapacidad sensorial, física o intelectual, o es que realmente no tienen ninguna intención de admitir alumnos con discapacidad, y por tanto van a seguir sin formar al profesorado en este campo para poder mantener ese argumento?
  • “Tenemos muchos niños en clase, le conviene un colegio mucho más pequeñito”. Si no tienen experiencia, ¿qué le permite deducir que “necesita un colegio más pequeñito”?, No lo dirá en base a su experiencia, ya que ha admitido que es nula. ¿entonces, porqué lo dice? El problema es que es consciente de que con el número de niños que hay en sus aulas sus docentes realmente NO llegan a aportar la “educación personalizada” que está en toda su publicidad – incluyendo su página web – y sabe que un niño con discapacidad iba a hacer su mentira demasiado evidente.
  • “No tenemos logopeda ni personal de Pedagogía Terapeútica.” Ni falta que hace. Tengo decenas de pacientes, niños con discapacidad intelectual, sensorial o física que van a colegios donde no tienen ni eso, ni servicio de orientación, ni nada que se le parezca, pero cuando LA DIRECCIÓN y EL/LA DOCENTE tienen voluntad de incluir a un niño en sus aulas, todo lo demás, siendo altísimamente conveniente, no es imprescindible.

Más aún, tengo decenas de pacientes, niños con discapacidad intelectual, sensorial o física que van a colegios donde tienen servicio de orientación, logopeda, personal de pedagogía terapeútica, etc. y donde NI la DIRECCIÓN ni EL / LA DOCENTE tienen ninguna intención de integrar e incluir al niño con discapacidad, por lo que el resultado es un insulto para el alumno.

Tener personal especializado ES conveniente, pero NO imprescindible. Tener personal especializado NO es garantía de nada ni es en absoluto suficiente si desde dirección y desde el equipo docente NO HAY VOLUTAD.

  • “La Comunidad Autónoma (el estado / el ayuntamiento) no nos da apoyos”. Tampoco los has tenido para todo el resto de proyectos que has puesto en marcha en los últimos cinco años y esto no ha impedido que los saques adelante. Es cuestión de prioridades, y los niños con discapacidad, ni les importan, ni les mueven. NO sirven para la “excelencia académica”.

Conozco colegios que cumplen con todos los motivos para NO admitir alumnos con discapacidad en sus aulas: No tenían experiencia, el personal docente (no digamos el resto) no estaba preparado, no tienen ni logopeda, ni PT, ni nada que se le parezca, y no reciben ningún tipo de ayuda por parte de su comunidad autónoma, ni por ninguna otra institución estatal, regional, o local y sin embargo han entendido que:

Si un colegio es de titularidad CATÓLICA negarse a admitir en sus aulas a niños con discapacidad intelectual, física o sensorial es un contrasentido. Es un contra Dios.

“A mi me lo hicisteis” (Mateo, 25, 40). Cuando el director o la directora de un colegio rechaza a un alumno entre sus aulas por tener algún tipo de discapacidad está dando con la puerta en las narices al mismísimo Jesucristo.

NO estoy hablando de niños cuyo grado de discapacidad hace que su única escolarización posible sea en una institución de enseñanza especial. NO, no.

Estoy hablando del niño que después de que le hayan negado su entrada en este colegio CATÓLICO, se ha ido al colegio de al lado, que NO es de educación especial, al cual van cientos o miles de niños promedio y que admite a niños “no promedio”, y en el que va a poder estar desde los 3 hasta como mínimo los 12 y con frecuencia hasta los 16 años.

¿Qué diferencia hay entre el colegio que admite niños con discapacidad y el que NO?

LAS PRIORIDADES.

En los colegios que NO admiten niños con discapacidad la prioridad son los números:

  • El porcentaje de alumnos aprobados en selectividad.
  • En número que ocupa en el ranking de colegios del periódico EL MUNDO.
  • El número de aulas que tengo llenas (a reventar).

¡Qué vergüenza me dan!

En México a lo largo del mes de diciembre se celebra la fiesta de “las posadas”. Cada fin de semana, bien en una casa, o bien en el trabajo, o bien en el colegio, se representa la escena de la Virgen María embarazada junto a San José pidiendo lugar en la posada y siendo rechazada. Cada vez que una familia me dice “Estuvimos en tal o cual colegio (CATÓLICO), pero no tienen integración”, me recuerda vivamente esa escena.

La vomitiva escusa, utilizada por el 99% de los/as directores/as de colegios diciendo “no tememos los recursos necesarios”, es un insulto a la inteligencia más básica y obliga a cuestionarnos qué capacidad intelectual se requiere para dirigir un centro escolar.

Pero vamos a ver, sr./a. director/a, ¿Acaso se cree que los niños con discapacidad solo nacen en familias que “tienen los recursos necesarios”?.

NO se puede ni acercar a imaginar la cantidad y la variedad de recursos que va a necesitar. Afectivos, médicos, sociales, asistenciales, económicos, educativos, de ocio, de infraestructura, etc. Ni se lo imagina.

Cuando nace un niño con discapacidad en el seno de una FAMIILA le aseguro que, en ese momento, menos del 1% tienen los recursos necesarios para acoger a ese niño. Pero a partir del minuto uno asumen su responsabilidad y los desarrollan, los buscan, los crean o mueren en el intento, pero no le dicen al niño “no tenemos los recursos necesarios”.

Permítame que le hable de UNO solo de los recursos que la familia va a necesitar: UN COLEGIO. Cuando se le niega la posibilidad de entrar en un colegio le están negando uno de los recursos IMPRESCINDIBLES para el desarrollo de ese niño.

“Pero puede ir a otro”. Si, pero resulta que esta familia es CATÓLICA, quiere que haya una coherencia en la educación en casa y en la enseñanza que reciben sus hijos en el colegio. Quieren que haya una coherencia entre los valores cristianos y humanos que quieren trasmitir a sus hijos y los valores cristianos y humanos que CREÍAN que su colegio iba a trasmitir.

Cuando un colegio CATÓLICO promueve la acción social contra el aborto y simultáneamente niega la entrada de un niño con síndrome de Down al colegio está diciendo “No abortes, pero a mí no me lo traigas”.

¡Qué poca vergüenza!.

Tendrán cientos de años de experiencia en la enseñanza, y tendrán desde guarderías hasta universidades, tendrán los mejores resultados en todas las pruebas regionales, estatales o internacionales, pero no puedo evitar pensar que cuando un colegio CATÓLICO rechaza tener entre sus alumnos a niños con discapacidad están mostrando una gravísima falta de coherencia con la esencia que nos debe caracterizar a los católicos, que es el evangelio y me consta que generan escandalo.

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10 respuestas a Integración en colegios católicos

  1. Mercedes dijo:

    Tengo una niña de 4 años a la que el año pasado le diagnosticaron autismo de alto funcionamiento. Estaba en un colegio de FEC y le hicieron la vida imposible todo el año, hasta que en abril se bloqueo y empezó a hacer cosas extrañas que ahora se que son estereotipias y ecolalias, gracias a las cuales se le diagnosticó, el colegio lejos de ayudar, expulsó a la niña del comedor, la dejaban sola en el patio en una esquina, porque decían que ella no quería relacionarse, que sí un colegio mas pequeño, que si no tenían integración, ni siquiera quisieron hablar con su terapeuta para que le diera a la tutora pautas para tratar a la niña, lógicamente le hemos cambiado de colegio, está en otro colegio, también religioso, pero con integración y está estupenda, integrándose y feliz. Su psiquiatra nos dijo que casi habíamos suerte que se bloqueara y consiguiéramos un diagnóstico siendo tan pequeña, porque una terapia precoz ayudará al pronóstico, pero que tenga que ser por tratar tan mal a una niña de tres años que se bloquee…. Es vergonzoso.

  2. Pablo dijo:

    Las cosas claras, no lo podías haber escrito mejor.
    Felicidades y a ver si remueve conciencias, que lo del fachadismo (por fachada) es una actitud más común de lo que debería ser.

  3. oscar h- murillo gonzalez dijo:

    Tiene usted razón en todo lo que comenta. Pero como abuelo de dos de sus pacientes pienso que es muy importante que los padres de los niños preparen a su hijo antes de tratar de inscribirlo en algún colegio, sea católico o no. Y esta preparación debe ser principalmente en DISCIPLINA, en obediencia, en higiene, de tal modo que se evite al máximo la discriminación o el “bulling” de parte de sus compañeros. . Hemos vivido en carne propia la discriminación de mis nietos aún dentro de nuestra santa iglesia católica pues no imagina cuánto batallé para encontrar un cura que autorizara la inscripción de Oscar a los cursos de preparación para recibir la Primera Comunión. Sin embargo, después que lo conocieron todo se volvió felicitaciones y cariños hacia el y hacia sus papás. Pero Oscar es extremadamente limpio, obediente y disciplinado. No imagino que haría yo si fuera el profesor del grupo en donde esta mi otro nieto, de seguro saldría gritando y jalándome de los cabellos, ja ja ja . En resumen, los padres y los terapistas de los menores deben prepararlos desde sus primeros años para que sean candidatos a la inscripción al colegio. Estos niños ya tienen suficientes diferencias físicas y mentales, para que agregarles la falta de disciplina,, obediencia, concentración y sobre todo higiene?

  4. Tania dijo:

    Hacia tiempo que no escuchaba esta problemática en los colegios católicos y con tanta sinceridd y razonamiento. Espero que toque la fibra de la gente para que se vuelva hacer eco este problema. ¡Gracias como siempre!

  5. Inés Darna Galobart dijo:

    Estoy de acuerdo con algunos de estos comentarios pero me gustaría hablar de mi experiencia.
    Como maestra y psicopedagoga trabajo en La Vall de Bellaterra hace casi 20 años, haciendo posible la inclusión de niños/as con necesidades educativas especiales en nuestras aulas ( s.Down, s. Williams, Asperger, discapacidad visual y auditiva…) e incluso en nuestras cocinas (una de nuestras ex alumnas trabaja en el colegio hace unos años, y vemos a una excelente trabajadora/compañera y no una mujer con Síndrome de Down).
    Siempre hemos tenido abiertas las puertas de nuestras aulas, incluso cuando muchos colegios se echaban atrás y ponían excusas similares a las más arriba expuestas.
    Es verdad que hay dificultades, que no todo es un camino de rosas, que hay muchos retos y aspectos a mejorar…pero nuestro profesorado cree en la atención a la diversidad, en la dignidad de nuestros alumnos/as (tengan nee o no), las familias no se quejan de q atrasa el nivel del aula, al contrario lo ven como una ganancia y los compañeros con naturalidad.
    Cuando hace 3 años anunciamos a nuestros hijos q esperábamos a Mery y q tenía SDown, lo vivieron con normalidad, sin dramas. No les asustaban sus rasgos achinados, su ritmo lento de aprendizajes…
    Todo esto es posible porque a lo largo de su escolaridad, nuestros hijos,q han estudiado en colegios católicos, han vivido y aprendido que la diferencia es algo positivo y enriquecedor, que todos tenemos habilidades y deficiencias, Y que es nuestra elección fijarnos en unas u otras.

  6. Ismael dijo:

    Siempre es bueno ser crítico; en el fondo cuestionarnos la realidad, valorar que está sucediendo, siempre nos lleva a buscar nuevos caminos que nos permitan mejorar. Por ello, valoro mucho artículos como éste.
    Vivo la realidad que aquí se plantea en tres sentidos. Por un lado como padre de niños que van a colegio católico, en segundo lugar como padre de niños que van a un colegio católico que hace más de veinte años (es hasta donde alcanza mi experiencia) tiene alumnos con necesidades especiales en sus aulas, y finalmente como padre de una niña con Síndrome de Down que también va a un centro católico.
    Posiblemente en este mundo hay y tiene que haber de todo, como en botica, pero no creo que hacer afirmaciones o generalizar que los colegios católicos sean los que no realizan inclusión en sus aulas, refleje realmente la realidad.
    Mis hijos han crecido viviendo la diversidad en las personas como algo enriquecedor. En su colegio, en su clase, han compartido y crecido con amigos discapacitados y han aprendido a ver en ellos primero la persona, no la discapacidad.
    Estoy seguro que esto es así, no solo por la educación que en casa les damos, sino también por los valores que han vivido en su colegio y el modelo que han visto en sus maestros y profesores.
    Posiblemente sea solo una reflexión, o el resultado de la propia experiencia, pero como la he vivido en primera persona junto a otras famílias, simplemente quería compartirla.
    Con ello no quiero decir que nada sea perfecto, o que la atención a mi hija este resuelta (ni en centros públicos, ni concertados, ni privados); más bien, el camino hacia la auténtica inclusión social está todavía en una fase incipiente y quizás sea un buen momento para plantearnos que podemos hacer desde todos los estamentos sociales, creencias y confesiones para mejorarlo.

  7. Lourdes dijo:

    Pasé por ese recorrido de escuelas “pidiendo posada” para que a mi hija la aceptaran en la primaria. Gracias a Dios, encontré una en la que estamos muy contentas y cumple con los requisitos que nosotros buscábamos para ella.
    Estoy de acuerdo que no necesariamente las escuelas católicas aplican en este caso, y también estoy de acuerdo que desde casa se les debe formar para hacerles más fácil su integración, pero como niños van a tener cosas buenas y malas que tanto familia, terapeuta y escuela debe ayudar. No etiquetar al niño(a) porque tiene tal o cual discapacidad; aunque sea una escuela integradora, es absurdo pensar que tienen las mismas necesidades. En una escuela me dijeron: “Va mejor que algunos de los niños regulares, pero porque tiene SD necesita maestra sombra”

    Gracias Nacho por tus artículos tan acertados

  8. beatriz dijo:

    No es verdad, mis hijos van a un colegio católico y uno de ellos tiene un compañero en clase con sindrome de Down. En otras clases sé que hay otros niños con otras discapacidades.

    • Estimada Beatriz, muchas gracias por tu comentario. Obviamente no estoy diciendo que ningún colegio católico admita niños con discapacidad. Son decenas los colegios de titularidad católica que tienen en sus aulas niños con discapacidad. Son tantos que resultaría imposible nombrarlos a todos. Como habrás comprendido el artículo se refiere a aquellos que TODAVÍA no admiten niños con discapacidad. Un saludo, Nacho Calderón.

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