Cómo mejorar la autoestima de nuestros hijos.

La autoestima es uno de los grandes temas de la actualidad en las consultas de psicólogos, en las tutorías en los colegios y en las estanterías de los libros de autoayuda.

Pero permítanme “ambicionad los carismas mejores” (1 Cor. 12, 31), la autoestima, desde mi punto de vista, son las migajas que echamos a los perros.

Propongo fomentar algo mucho más importante en nuestros hijos: el amor propio.

Conozco bastantes personas con mucha autoestima y poco amor propio y, la verdad, da pena estar a su lado. Rezuman autocomplacencia, pero en cuanto rascas un poquito te encuentras con un vacío terrible.

El gran teórico del siglo XX de qué es el amor fue Erich Fromm. Veamos qué componentes consideraba él que forman el amor y cómo desarrollarlos.

  1. El conocimiento.

Solo se ama lo que se conoce. Amar lo desconocido es lo que en inglés se describe habitualmente como infatuation – atracción que a pesar de su intensidad es vacía, falta de profundidad, busca más la satisfacción propia que la del amado.

Lo primero es conocerse. Para ello es necesario que pasen mucho tiempo solos. Mucho.

Que se aburran. Mucho.

Apagar las pantallas. Salir a pasear, a pescar, a cazar, a montar en bicicleta largas distancias, a correr.

Mucho tiempo con amigos. Mucho. Sin pantallas. Mucha conversación. Mucha.

Mucho tiempo con los abuelos y con los tíos. Mucho. Conocer nuestro pasado es necesario para comprender quién somos hoy.

La conversación con los padres también debe ayudar al autoconocimiento. Pregunte a sus hijos qué le gusta de sus amigos, si hay características de ellos que les gustaría tener o si más bien se complementan. Pregúntele si de mayor se ve cómo usted, y cuando le responda ¡NO!, pregúntele cómo va a hacerlo para llegar a ser mejor. Cuéntele lo que usted pensaba de sus padres y si ahora cree que lo supo hacer mejor que ellos … Cuestione. Converse.

Hoy en día entre el colegio, los traslados de casa al cole y vuelta, los deberes (tareas), las actividades extraescolares y las pantallas los niños y los jóvenes pasan muy poco tiempo en con la posibilidad de mantener el soliloquio necesario para el autoconocimiento.

Autoconocimiento. Mucho cuidado con esta palabra. Cuando una persona que ha sido abducida por la dictadura de la ideología de genero lee “autoconocimiento” cree que es un subterfugio verbal que significa masturbación. Pobres. Nos referimos a ser capaces de profundizar en nuestra intimidad.

2. Cuidado.

Amar debe conllevar al cuidado de la persona amada. Hacerse la cama, recoger su cuarto, ducharse a diario, prepararse algo de comer, etc. son formas básicas de autocuidado. Cuando alguien física y cognitivamente capaz de hacerlo no hace nada por sí mismo se convierte en un inútil. Inútil para sí mismo, para su familia y para la sociedad. Podrá dirigir una empresa, podrá ganar premios de estudio o de deporte, podrá tener miles de seguidores en las redes sociales, pero solo es útil a su autosatisfacción personal (superficial) y le costará saber amar a los demás.

¿Y si no sabes amar, qué eres? Prescindible.

Hoy en día la sobreprotección que tantísimos padres ejercen sobre sus hijos les está haciendo seres bastante inútiles que creen que necesitan a un adulto para que les haga lo más básico, y lo peor es que si no tienen lo que quieren en el momento en que lo quieren lo exigen.

Sus padres, con razón, suelen estar bastante preocupados por su autoestima.

3. Respeto.

¡Fundamental! Debemos conseguir que nuestros hijos tengan un alto respeto por sí mismos. Hoy en día es difícil. Cuando más etérea es la ética más esclavos se hacen de la estética.

Hoy en día el qué dirán no se limita a mis padres, a mis amigos, y a mis profesores, sino a los cientos de personas que me siguen o que me dan likes. Más aún, no se trata de qué dirán sino de que lo digan. Con tal de que me muestren su aprobación seré capaz de subir a las redes las mayores estupideces y, aún sin ser estupideces, las mayores mentiras, historias inventadas, exageradas, preparadas con tal de impactar en el máximo público posible.

¿Qué tipo de respeto pueden tener por sí mismos si están dispuestos a mentir para obtener más seguidores, o si su referente diario son personajes que suben las mayores vaciedades posibles?

Es muy importante que lean, que lean mucho y que se formen un espíritu MUY CRITICO. Hoy en día vivimos bajo la dictadura del pensamiento único y cualquiera que piense y, peor aún, se exprese contra la dictadura de la ideología de género será perseguido – literalmente – y condenado públicamente. Como toda dictadura es una ideología que atenta contra la PERSONA en su integridad ya que excluye completamente el concepto de verdad, por lo que a quien cae en sus redes le resulta muy difícil poder respetarse.

El cuerpo humano se considera ajeno a la persona, se considera una posesión, por eso muchas personas lo tratan como un auténtico objeto, lo tunean como si fuera un coche buscando en muchos casos la aprobación o la admiración de los demás, eso que es tan importante para la autoestima y tan negativo para el amor propio.

4. Responsabilidad.

Ser capaces de dar una respuesta a las necesidades profundas de quien se ama. Si alguien no ejerce las responsabilidades para las que está capacitado le costará tener un profundo amor propio.

El desarrollo de la responsabilidad requiere imprescindiblemente el ejercicio de la voluntad. Hacer las cosas porque quiero. Cuanto más fuerte sea la capacidad de hacer lo necesario y lo beneficioso voluntariamente, más fuerte será el amor propio.

Exíjale altos niveles de responsabilidad. Sí, exíjale. El amor sino es exigente es sobreprotector. En mi experiencia cuanto menos exigentes son los padres, más preocupados están por la autoestima de sus hijos. Más aún, mucho me temo que cuanto más preocupados están por la autoestima de sus hijos menos les exigen, entrando en un círculo vicioso del que no saben salir.

El autoconocimiento, el autocuidado, respeto propio y responsabilidad por nosotros mismos acaban con la idea de que “no importa cómo seas, lo importante es que te quieras”. No te conformes con tus defectos y limitaciones, acabarás justificándote: “yo soy así y punto”. Si eres así, si conoces tus carencias y tus excesos, esfuérzate por mejorar, lucha por ser mejor.

Recuerda: “Quién cada día no lucha por ser mejor, pronto dejará de ser bueno”.

Y esto nos lleva al último punto. Al punto central para el desarrollo del amor (propio y ajeno). Erich Fromm era un teórico, pero la persona que mejor demostró en el siglo XX qué significa ser capaz de amar nos lo explicó además de con sus obras con sus palabras: “El amor se alimenta de sacrificios” (Santa Teresa de Calcuta).

Si no estás dispuesto a sacrificarte tu capacidad de amar va a estancarse. Por eso hoy en día tantas personas prefieren no casarse y tantos otros se divorcian con tanta facilidad. Rehuir el sacrificio implica negar la posibilidad de que el amor crezca.

Exija – insisto – a sus hijos que se sacrifiquen por su propio bien. Que se levanten temprano el sábado para ir a un entrenamiento, que ensayen todos los días – todos -, cinco minutos – cinco – tocando la dichosa flauta que les dan en el colegio. Que les acompañen a ver a los abuelos o a hacer la compra. Exija que hagan todos los deberes del colegio. Soy de los que piensa que los deberes son en un 98% inútiles pérdidas de tiempo que invaden la intimidad de nuestros hijos, pero al menos sirve para enseñarles a sacrificarse, así que mientras no consigamos abolirlos, exíjales que cumplan con lo que les han mandado.

Exija que se despierten a una hora prudente los fines de semana aunque hayan venido de juerga al amanecer.

Conocer la naturaleza humana implica saber que nunca terminamos de convertirnos en quienes sabemos que debemos ser, siempre nos quedan aristas por pulir, fortalezas que desarrollar y defectos que eliminar – siempre los mismos. Insisto, el amor es exigente, también el amor propio, de lo contrario la autocomplacencia – a menudo revestida de autoestima o incluso de orgullo – se encarga de enmascarar nuestro verdaderos sentimientos.

La lucha por ser mejor se parece demasiado a la búsqueda de la felicidad: nunca termina.

Intente que sus hijos desarrollen un gran amor propio y verá como deja de preocuparse por su autoestima.

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